19 años de cárcel por violación en un parqueadero de Cuenca

1860

Juan Andrés M. fue sentenciado a diecinueve años de privación de libertad como autor del delito de violación, cometido contra una joven de 20 años.

Los jueces de la Sala de Garantías Penales del Azuay emitieron el fallo, tras haber aceptado el recurso de apelación interpuesto por Fiscalía, por considerar que –en primera instancia– el Tribunal Penal no valoró de forma adecuada la prueba, por lo que ratificó el estado de inocencia de Juan Andrés M.

El hecho se produjo la noche del 15 de diciembre de 2018, en Cuenca. Por invitación de un amigo, la víctima acudió hasta una licorería donde conoció al sentenciado, quien le brindó tres vasos con alcohol y enseguida ella sintió que su capacidad de reacción se venía a menos.

Minutos después se dio cuenta de que estaba en un vehículo, en el que viajaban el sentenciado y otros tres jóvenes. Según refirió la víctima, en el trayecto, Juan Andrés M. tocó sus partes íntimas y ella –aunque con poca fuerza– se defendió.

Al llegar a un parqueadero (foto referencial), dos de los ocupantes del vehículo se fueron a otro lugar, pero la víctima se quedó dentro junto al sentenciado y un amigo que se encontraba en estado de embriaguez. Luego se bajó del vehículo para vomitar y en este momento, Juan Andrés M. aprovechó para agredirla sexualmente.

La fiscal del caso, Doris Jiménez, demostró su teoría con el testimonio de una ciudadana que, al observar que un joven ejecutaba actos de naturaleza sexual sobre una mujer, intervino y consiguió alejarlo de ella. El sentenciado le gritó que “no se meta”, que era “su novia”, pero la joven lo negó. Enseguida, la testigo y otra persona llamaron a la Policía.

Con los testimonios de la mamá de la víctima, del guardia del parqueadero, de dos agentes de policía, del perito médico-legal de la Fiscalía y del médico que atendió a la víctima en el hospital, se comprobó que la joven estaba en estado de embriaguez, que tenía disminuida su capacidad de reacción y que se encontraba imposibilitada de dar su consentimiento, lo que fue aprovechado por el sentenciado.

La pericia médico-legal demostró científicamente que la víctima fue violentada sexualmente. Además, fueron presentadas la pericia psicológica y la pericia de audio y video realizada a las imágenes de la cámara de seguridad del parqueadero.