Reubicación de la zona de tolerancia

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Una vez más los habitantes de un importante sector de la ciudad han pedido al Municipio que trate con la urgencia del caso la reubicación de la zona de tolerancia, implantada en la parte norte de la urbe. Directivos barriales y habitantes han manifestado las razones que les asisten y entre ellas la cercanía a centros educativos y a centros religiosos. Han señalado además que sus reclamos por las vías legales van llegando a su fin y que, de no darse esa reubicación, adoptarán medidas de hecho como el cierre de vías. Las medidas de hecho nunca deberían darse, pero aun cuando no son justificables se las entiende cuando la ciudadanía ve que la razón no funciona.
La denominada zona de tolerancia lleva más de cincuenta años en el actual emplazamiento. Hace medio siglo estaba distante de la ciudad y en un área poco poblada en donde no generaba peligros mayores ni inseguridad, como ocurre ahora. Decir que no debería ser reubicada porque lleva un buen tiempo allí, es un absurdo pues la ciudad crece y demanda adaptarse a las nuevas circunstancias. Lo contrario es como que la cárcel municipal que un día estuvo ubicada junto al Municipio en el Parque Calderón se mantuviera allí o el camal siguiera junto al Parque de la Madre.
Cuenca es una ciudad que ha visto crecer en forma significativa la delincuencia y especialmente la venta y consumo de drogas que trae asociada un sinnúmero de delitos. La denominada zona de tolerancia es especialmente conflictiva en este sentido y no puede mantenerse por más tiempo en la ubicación actual. Tenía razón hace medio siglo cuando la ciudad tenía otros límites, pero al igual que ocurre con otros casos, no puede y no debe mantener mantenerse donde está ahora. El Municipio haría un gran servicio a la ciudad tomando una decisión que varias administraciones han eludido por miedo y por presiones. Guayaquil y Quito tuvieron alcaldes firmes que reubicaron esas zonas y su labor ha sido reconocida.