Libros de segunda mano son apreciados por profesionales

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En un rincón de la Plazoleta del Otorongo está ubicado el local de venta de libros de Luis Gustavo Fabara Ruíz, guayaquileño de nacimiento que trabaja en Cuenca desde 1991. Antes tenía su puesto a las afueras de la Facultad de Jurisprudencia en el campus central de la Universidad de Cuenca, en la avenida Doce de Abril, donde sus clientes eran principalmente estudiantes de Derecho y Economía, a quienes ofrecía sus libros de segunda mano, en una variedad de temas académicos.

Llegó a este lugar por invitación de Teodoro Coello y Gustavo Vega, directivos de la Universidad de Cuenca de aquel entonces, que viajaron a Guayaquil, donde tenía su puesto afuera de una universidad de esa ciudad, y le trajeron a Cuenca para que realice la misma actividad, recuerda.

Este espacio fue su casa hasta el 2017, en que con el cambio de administración de la Universidad Estatal, tuvo que dejarlo y desde hace dos años está instalado en un local de la Plazoleta del Otorongo, cuenta.

Al principio sus clientes no sabían dónde estaba ubicado, pero ahora muchos de ellos ya lo conocen y le siguen visitando para comprar libros, señala.

Uno de sus clientes es Alejandro Izquierdo, docente jubilado de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Cuenca y de la Universidad del Azuay (UDA), quien le visita de forma frecuente en busca de libros de Filosofía, Pedagogía y Literatura.

Alejandro Izquierdo destaca que en este espacio se pueden encontrar verdaderas joyas de la Literatura, que se han agotado en las librerías de la ciudad.

Otro de sus clientes desde que era estudiante universitario es el docente José Calle, que también acude a su local con regularidad para buscar libros sobre Biología, que le sirven para dictar sus clases en el colegio Octavio Cordero Palacios.

Prefiere este lugar porque señala que encuentra libros a precios cómodos y que no se pueden encontrar en otros sitios.

Su historia

La familia de Luis Gustavo Fabara Ruiz vende libros desde hace tres generaciones, primero los vendió su abuelo, luego su padre y ahora él. Es hijo de padre quiteño, de madre esmeraldeña y nacido en Guayaquil. Vive en Cuenca con su familia, por lo cual ha podido educar a sus hijos en el colegio Fray Vicente Solano.

Aquí en Cuenca trabaja los días lunes, martes y miércoles, en horario de 09h00 a 18h30, y también viaja a Loja donde también vende sus libros en el sector del Parque Santo Domingo, los días jueves, viernes, sábados y domingos, en el mismo horario.

Cuenta que hay diferentes modos de adquirir los libros para su negocio, por ejemplo cuando una persona fallece, cuando se va del país, se jubila y compran una vivienda más pequeña donde no tienen espacio para guardar sus libros y deben deshacerse de ellos, le venden sus libros.

Por ello, ofrece una variedad de libros para sus profesionales, como los llama afectuosamente.

Antes los profesores buscaban libros para preparar la clase para sus alumnos, y los alumnos también para reforzar sus conocimientos, ahora el profesor manda a investigar a los estudiantes, quienes van al Internet y todos llevan el mismo texto a clases, por lo cual nuevamente el docente les envía a hacer investigación en libros impresos, señala. Su local es una alternativa para este tipo de trabajos, porque cuenta con libros escolares, para Ciclo Básico, Diversificado, Universitarios e Investigación. (COR) (I)

Detalle

Sus clientes pueden encontrar en su local ejemplares desde 0,50 centavos, un dólar, dos por 1,50 dólares, tres por dos dólares, y los libros técnicos ya cuestan un poco más, cuenta.