Pan y circo

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Las necesidades humanas son diversas y su importancia no es igual. El acceso a bienes económicos para subsistir mediante la alimentación es esencial y la palabra pan se usa para referirse, en términos genéricos a esta exigencia. Cualquier sistema político considera prioritaria la satisfacción de esta necesidad. La distracción mediante una amplia serie de posibilidades es también una necesidad importante y las personas, dentro de su condición social y económica, recurren a ellas, sin que sea necesario la asistencia a espectáculos que conllevan elevados costos individuales o de instituciones públicas. Hay que dar prioridad a las que tienen que ver con los niveles de subsistencia; además de alimentación incluyen servicios como salud y educación.

El escritor romano Juvenal, en sus sátiras, acuñó la palabra pan y circo (panem et circenses), con sentido crítico a la política de emperadores romanos que gastaban enormes sumas de dinero para distraer al pueblo en circos con una serie de espectáculos, siendo uno de los más destacados el de los gladiadores. Para el poeta romano, se trataba de un mecanismo para que el pueblo desvíe su atención de las necesidades reales y cuestione las gestiones del gobierno, en otras palabras, una forma de engaño. La distracción no debe entenderse como un elemento distorsionador de la existencia, sino como un complemento en los espacios de ocio.

La decisión de uno de los ministros del actual gobierno de contratar de contratar un circo sobre hielo con un costo de 2,4 millones de dólares en su proyecto “Ecuador Solidario, Ciudades de Alegría” ha generado desacuerdos. Para responder a los mismos ha recurrido a actividades con alguna similitud que hizo el anterior gobierno con costos muy elevados. Consideramos que, dada la difícil situación económica que dejó como herencia el anterior presidente, la austeridad tiene que ser un componente indispensable en la gestión pública. Cualquier gasto puede ser “justificado” en mengua de la austeridad.