Éxodo

María Rosa Crespo

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Para nadie es desconocido que los habitantes de las provincias del Azuay y del Cañar viven de las remesas enviadas por sus familiares ubicados sobre todo en EE.UU. y España . Pero la mayoría de los dólares va a manos de los coyotes y prestamistas que mueven grandes cantidades de dinero en el tráfico ilegal de personas que optan por una vida mejor. Aunque muchos no pueden llegar a su destino porque mueren ahogados cuando se hunden las embarcaciones que se aventuran en un viaje a veces sin regreso o en los desiertos que separan la frontera de EE.UU. y México. Si en la década del cincuenta del siglo pasado se exportaban sombreros de paja toquilla y los llamados “perros” hacían grandes fortunas. Desde la década de los noventa hasta nuestros días los “coyotes” se han convertido en traficantes de seres humanos. Tanto perros como coyotes, animales de presa, y sus víctimas los que buscan un mejor destino para su familia. Si antes optaban por el sueño americano solo los hombres jóvenes hoy las mujeres siguen igual camino, como resultado niños y adolescentes han quedado a cargo de las abuelas y los tíos y su refugio en muchas ocasiones es la calle, las drogas y el alcoholismo. La mano de obra escasea y los venezolanos buscan venir al Ecuador a trabajar en lo que sea porque el sueldo de un mes, en nuestro país equivale a tres meses en su país de origen. (O)