El valor formativo de la Gesta del Cenepa

Guillermo B. Vélez Faicán

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Cuando el ser humano y las sociedades discuten y reflexionan sobre la práctica y prevalencia de sus escalas de valores, lo que para una cultura bien puede ser bueno y positivo para otras sociedades o culturas los mismos valores puede que sean malos o negativos; así como la guerra y la paz son conceptos ambivalentes, permanentes y consustanciales con la propia naturaleza del ser humano la historia nos demuestra que los grandes triunfos y las penosas derrotas generalmente son precedidos también por grandes derrotas y valiosos triunfos, el tiempo nos enseña que muchas de las veces esas victorias y derrotas no siempre son, ni serán justas y merecedoras, las mismas lo serán tan bajas o tan altivas en la medida que su mensaje imprima en la conciencia individual y colectiva el respeto al derecho ajeno, el fomento a la solidaridad, la práctica de una justicia independiente, el respeto a la democracia, la ausencia de políticos corruptos y corruptores y la defensa de la auténtica soberanía, libertad e independencia.
Con esta previa reflexión muy bien puedo decir que cuando los pueblos y sus hijos recuerdan y celebran el fin de muchos años de enemistad, desacuerdos, recelos, desastres, retrasos, conflictos bélicos y los mismos con el pasar del tiempo entienden que la Paz no solo es una meta distante, sino un medio por el cual se debe llegar a esa meta, esos mismos pueblos festejan alborozadamente las acciones y lecciones de verdadera heroicidad y unidad nacional que solo las grandes gestas como las vividas hace veinte y cinco años en el Cenepa hoy se han convertido en esa luz que nos invoca a todos los ecuatorianos a recuperar y a fortalecer esa verdadera “Unidad Nacional” como un justo homenaje a todo un pueblo y a sus gloriosas Fuerzas Armadas que nos legaron el símbolo del honor y la victoria, este argumento con el debido respeto me obliga a preguntarles y a preguntarme: ¿cuál fue?, ¿cuál es? y ¿cuál será? el valor formativo y cívico permanente que nos ha legado a todos los ciudadanos el logro de esa gran “Victoria en el Cenepa”, victoria que muy acertadamente ha sido denominada como la “Victoria de la Paz”, paz que hoy por hoy quienes aún estamos con vida queremos vivir a plenitud el juicio de la paz. (O)