¡De la utopía a la realidad!

Francisco Chérrez Tamayo

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Voceros municipales dignos de toda credibilidad nos han informado que el tranvía comenzará oficialmente a funcionar en el segundo semestre del presente año, por lo tanto desde esa fecha se comenzarán a percibir ingresos económicos por pasajes y publicidad. Esta interminable obra que al parecer en sus inicios no fue bien concebida, ni técnicamente bien estudiada, y que probablemente no solucionará los problemas de tránsito en la ciudad, nos dejó endilgando el ex alcalde Granda; y luego a pesar de su negativa en los inicios de su mandato, fue continuada por el ex alcalde Cabrera. Parece que “contra viento y marea” llegará a su fin, siete años después de empezar los trabajos; siete largos años de mantenerle a esta ciudad sitiada y destruida, con muchos negocios quebrados, con personas que perdieron todo su patrimonio y hoy están en la “banca rota”. Mientras se realizan los últimos trabajos y se hacen las pruebas operativas de circulación de acuerdo al cronograma establecido, el gobierno nacional se hace como siempre sordo y mudo con nuestra Ciudad, y no contesta las solicitudes de pedido para que por su intermedio se consigan extender los plazos de los pagos; más bien este mes ya le débito al municipio cuencano la suma de 2.635.000 dólares, por concepto de la primera cuota del millonario préstamo. El costo inicial del tranvía fue de 232 millones (¿cuánto costará ahora?), de los cuáles el gobierno nacional asumió 181 millones, comprometiéndose el municipio a pagar los 51 millones restantes, a través del crédito que le proporcionó el gobierno francés. La verdad que este primer débito lacera enormemente las arcas municipales, ya que este dinero estaba destinado al financiamiento de nuevas obras, y en parte al pago de pequeños proveedores, entre otras actividades. Pero dejando de lado los innumerables entuertos que produjo esta obra, busquemos más bien el lado positivo, y pensemos que gracias al denodado esfuerzo de los personeros municipales actuales, por fin se acaban 7 años de calvario para la Ciudad, y preparémonos a celebrar con gusto y regocijo la inauguración del tranvía, como uno de los actos más sobresalientes por los festejos del bicentenario de nuestra querida Urbe. (O)