El herbario de la UDA, un centro de investigación y documentación

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En el herbario hay cientos de documentos en los que están registrados todo tipo de vegetación de Azuay, Loja y Morona Santiago. AWM

Si en Cuenca se hubiera construido un herbario a principios del siglo XX, lo más probable es que hoy se conociera qué tipo es el amancay, una planta que fue famosa entre la población cuencana que ya no está, pero que forma parte de la letra de la Chola Cuencana.

El desconocimiento y la necesidad de tener documentación sobre la biodiversidad provocó que en el año 1998, en la Universidad del Azuay (UDA) se funde un herbario.

Desde entonces, un grupo de especialistas se encarga de la investigación y conservación de muestras botánicas, no solo para conocer de la diversidad vegetal, sino para ver los cambios en los suelos.

Con la construcción del herbario, los especialistas empezaron con un proyecto sobre la diversidad forestal de la cuenca de Paute. Buscaron bosques nativos e hicieron parcelas para contabilizar las especies y los usos que le dan la gente.

Con ese proyecto como línea base, hemos visto que se ha ido perdiendo las áreas de bosque. Hay un proceso continuo de deforestación. Por eso es la urgencia y la importancia de tener un herbario”, explicó Danilo Minga, curador y cofundador del herbario.

Los investigadores, a través del herbario también han podido llevar a cabo algunos análisis de la vegetación de Cuenca.

Por ejemplo: con un monitoreo realizado en El Cajas se estimó que para que la altura del Árbol de Papel sea alrededor de 15 metros y su diámetro de 50 centímetros se requeriría entre 300 y 400 años.

Compartir las investigaciones

En el herbario de la Universidad del Azuay hay un poco más de 3.000 especies y cerca de 14 000 colecciones.

Todos ellos pueden ser conocidos por quienes les interese el estudio de la vegetación, a través del herbario digital, al cual se puede ingresar por medio de la página web: https://web.uazuay.edu.ec/HerbarioAzuay/.

La finalidad es que las investigaciones que hacen los integrantes del herbario puedan ser utilizadas para la educación.

Esto, para Danilo Minga, que desde su época de estudiante ya estuvo interesado en las plantas, es importante y necesario, porque hay menos interesados en el estudio de la vegetación.

A la mayoría les interesa los animales, los mamíferos, los pájaros, pero pocos son los que están interesados en trabajar en un herbario. Puede ser considerado un proceso tedioso, pero es muy necesario para saber qué pasa en nuestra región, en el país, en el mundo. Por eso compartimos nuestras investigaciones, nuestros descubrimientos. Necesitamos que se interesen más”, dijo Minga. (AWM)-(I)