Leonidas Proaño: el obispo que rechazó el clericalismo

Autor francés detalla en su lengua el compromiso social del “Obispo de los pobres”. Monseñor Leonidas Proaño, el “Obispo de los pobres”, (obispo de Riobamba: 1954-1988), es “un hombre de la liberación”, en la dimensión del líder afroamericano Martín Luther King o el sudafricano Nelson Mandela, dice Jacques Tribout en el libro "El obispo que rechazaba el clericalismo", escrita en francés y presentada la noche del viernes en la Alianza Francesa.

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El libro de Tribout se facilitó por una colección de cartas sobre el trabajo con monseñor Proaño. Sobre él fue también su tesis en Teología. AVB

Autor francés detalla en su lengua el compromiso social del “Obispo de los pobres”.

Monseñor Leonidas Proaño, el “Obispo de los pobres”, (obispo de Riobamba: 1954-1988), es “un hombre de la liberación”, en la dimensión del líder afroamericano Martín Luther King o el sudafricano Nelson Mandela, dice Jacques Tribout en el libro “El obispo que rechazaba el clericalismo”, escrita en francés y presentada la noche del viernes en la Alianza Francesa.

En una época que en Ecuador los indígenas trabajaban en las haciendas en condición de siervos, el obispo Proaño luchó contra ello, promovió la justicia social, fundó la pastoral indígena; y, cuando el papa Juan XXIII llamó al Concilio Vaticano II (1959-65) para reformar la iglesia, sus ideas sociales fueron conocidas mundialmente.

Tribout supo de él de esa manera, había en Ecuador un obispo que luchaba por la promoción humana de los indígenas, empezó una reforma agraria (reparto de tierras) con las mismas propiedades de la iglesia; fue denunciado como comunista y acosado.

En una ocasión hasta fue detenido, durante un gobierno dictatorial, junto con otros obispos, sospechoso de “revolucionario”.

Tribout cuenta que, siendo un joven ingeniero en una empresa de su país, quiso conocer la labor de Proaño; impresionado, renunció a su cargo para quedarse en Ecuador y trabajar en la promoción y desarrollo social y evangelización con los indígenas.

Con ellos hacían misiones solidarias, sociales, de organización y evangelización. Tribout señala que había pobreza, injusticia, leyes que no se aplicaban, sometimiento a los indígenas. “Monseñor les enseñó que eran hijos de Dios y no lo podían creer…”, explica. (AVB)-(I)

DETALLE

Los indígenas no habían sido integrados a la vida del país; la clase dominante era la terrateniente