Qué es de la vida de… Raúl “Gato” Ortega

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Raúl Ortega disfruta de caminar y estar con su familia tras dedicarse al baloncesto por algunos años. BST

Una banca de madera que da hacia el jardín y la puerta principal de su casa es el lugar preferido de Raúl “Gato” Ortega, de 77 años. En ese espacio le gusta leer el periódico, escuchar el canto de las aves e interactuar con la gente que apenas le reconoce no deja de saludarle. “El basketball me ha dado el cariño y admiración de la gente. Hoy puedo caminar tranquilo por las calles y créame, gracias a Dios vivo en paz”.

Ortega es un ícono del baloncesto ecuatoriano. Por su talento innato fue reconocido como mejor basquetbolista de la provincia, del país y de todos los tiempos. Representó al Ecuador en un Sudamericano de Argentina y reforzó en algunas oportunidades al Athletic Club de Guayaquil donde tuvo como compañeros a Pablo Sandiford y Nicolás Lapentti. Ostenta un récord nacional de 44 puntos en un solo partido.

“A Dios gracias creo que he conseguido todo lo que me propuse”, asegura tras precisar que hace ocho años dejó en manos de su hijo Raúl Jr. la Academia “Gato Ortega” que fundó en 1983. “Es la única en el país que persiste tanto tiempo… A mi hijo le formé en la Academia desde los cuatro años, hoy cuenta con cerca de 200 alumnos”.

En la actualidad, “estoy dedicado a hacer mi vida”. Todos los días despierta a las 05:00. Después de una hora de calistenia sale a caminar con su esposa Valentina Cordero. “Antes trotaba, pero el médico me dijo que lo mejor ahora es la caminata. Los martes y los viernes madrugo para ir a Baños a nadar”.

Es amigo de la comida casera. “No me cuido de nada, como lo necesario, no bebo, no me trasnocho por eso es que Dios gracias hasta el momento tengo un buen estado de salud”. Su familia es su razón de ser. Se llena de alegría cuando ve en su casa a sus tres hijos (Valentina, Viviana, Raúl), a sus 10 nietos y una bisnieta.

Cuando puede, observa la NBA. Es hincha de Chicagos Bulls. Recuerda que cuando tenía 36-37 años y fue becado para un curso en Estados Unidos no perdió la oportunidad de ir a ver a su equipo frente a Boston Celtics, pero se llevó tremenda sorpresa.

Estaba sentado detrás de la banca de suplentes y antes que empiece el partido escuchó su nombre por los parlantes. “Mi intérprete me dijo que me nombran entre los invitados especiales. Tuve que salir al centro de la cancha y recibir el aplauso de, qué le digo, 15.000, 20.000 personas en el Coliseo de Chicago”.

Para Ortega lo que logró en el deporte fue por tener disciplina y “entregarme con alma vida y corazón al basketball”. (BST)-(D)

LA FRASE

“Todo lo que se hace en la vida hay que hacerlo correctamente, con mucha disciplina. Cuídense, entrenen todo el tiempo posible, sean muchachos sanos que quieran y amen al deporte que elijan, así van a llegar a triunfar”.