Pluviosidad anticipada

Eduardo Sánchez Sánchez

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Lluvia que siembra humedad y aroma de tierra con  vida, placer en la atmósfera cargada de agua gas, temperatura regulada y beneficio de germinación, verdor de clorofila, flores en prados y montañas, ríos vestidos de elegante agua, a veces encrespada y otras turbulentas, peinando al lecho y limpiando las piedras, acarreando humus y migrando vida, sembrando aroma y desplazando  peces y miles de formas biológicas incrustadas en el oro azul. Insectos que nacen guiados por hidrófila natura, alimentos que germinan y crecen por doquier, aves que sobrevuelan los espacios más distales, canto de natura con luz, sol, y policroma obra, saturada de humedad, cualidades fabulosas de una humilde molécula que nutre al planeta de su distintivo trofeo, la vida en su más amplio espectro y desenfreno, de pasión en formas, colores, tamaños y evolución.  Magna obra de un genial Inspirado, vestido de energía y suprema sabiduría, crisol de ciencias y de fragor explosivo en el Planeta vestido de oro azul.

Este año, las lluvias se anticiparon, con el pretexto de que Ecuador es pequeño, por el oriente azuayo ingresaron a tapizar montañas y valles, se nutrieron los campos y vistieron los ríos. Insistieron a diario, y las noches no se libraron de cargados aguaceros que por ser diciembre no mucho frío generaron. Ya El Cajas empezó a pintarse de oscuros matices como señal de invierno tropical proveniente del Pacífico, así como Yunguilla verdeando está de contento.

Lluvia que inspiras y sabor a vida nos das, con matices de poema y de verdad, pulcritud de verdes campiñas saturadas de festival, preludio de alimentos que el granero van a llenar,  de frutas para el carnaval y de nutrimento para los hermosos colibríes en  melíferas flores y también a frugívoros picudos que sin haber sembrado, van a saborear. (O)