La vialidad del Azuay

Roberto Vivar Reinoso

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La Cámara Provincial del Azuay eliminó la tasa solidaria, creada por la anterior administración exclusivamente para vialidad rural. Se cobraba con la matrícula vehicular anual, a cargo de los cantones que asumieron la competencia del tránsito. Cuenca aceptó recaudarla al contrario de otros como Paute, Gualaceo,  Girón a donde acudían quienes rechazaban dicho impuesto. Ahora sus valores pueden retornar a la capital azuaya, beneficiándola económicamente.

Entre los consejeros hubo discrepancias sobre la decisión. Es que podríamos contribuir con la región, pero racional y transparentemente. Al parecer la tasa solidaria incumplió dichos  requisitos. Comenzó fijándose en doce dólares por unidad sin distinción. Cantidad aceptable. Luego conforme al cilindraje del motor, incrementando el valor hasta el mil por cien, para terminar según el precio del vehículo lo cual elevó más el tributo. Por otra parte los organismos de control detectaron desvío hacia objetivos, especialmente político-electorales no autorizados.

Ahora bien. Cualquier aporte ciudadano exige la  contraparte desde los beneficiarios, quienes deben devolver algún monto al menos de la inversión mediante cobro de mejoras, cual proceden las municipalidades en áreas urbanas. Pero las prefecturas se resisten a ello, pese a que así tendrían dinero propio para no depender sólo del Estado.

4,5 millones de dólares dejará de percibir la entidad azuaya, reemplazados por los ahorros no especificados todavía, según promete el titular. La viceprefecta ve muy difícil implementarlos, sin sacrificar proyectos de carácter social.

Lo cierto es que la vialidad en nuestra provincia tiene numerosas necesidades, con énfasis en el mantenimiento, cuya solución no se vislumbra por falta de transferencias fiscales aunque también autogestión local. (O)