Impuestos

Catalina Sojos

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Y ha llegado el final de un nuevo año y comenzamos, mi amable lector, a sentir ese miedo característico porque las autoridades sacan cuentas, no miran lo que han derrochado y se aprestan a clavarnos nuevos impuestos como única solución a su falta de imaginación. Otra vez caminamos despacito mientras ellos sacan cuentas y calculan cómo exprimirnos los bolsillos. Así, por ahora, hay planes, a nivel local, para obligarnos a pagar los megaparques que promovieron aquellas inútiles campañas que, al final no sirvieron de nada. No, no basta pagar religiosamente ciclovías, letreros, aire contaminado por la ceniza de los buses y del Sangay, alertas tempranas que no funcionan, semáforos, postes de luz nuevecitos que cambian cada cinco minutos, veredas, cohetes y luces por navidad, fundación de Cuenca, septenario, año viejo y cuanta fiesta se les ocurre, así como gasolina de los burócratas, los esferos, llaveros, pavos y perniles por navidad y un larguísimo etcétera. Así pues, mi querido lector, vayamos preparando el saquillo de papá Noel para aquellos que fungen como protegidos nuestros. Junto al árbol de navidad (que cada día es más pobre)  y en el mejor estilo mercantilista, tenemos que preparar el lote de impuestos para aquellos que nos mienten, antes de llegar al poder. (O)