Museo Vaticano devuelve cabeza reducida por shuar

La tsansa, bien histórico, está en el Museo Pumapungo. El museo tiene ahora 14 tsantsas. Se concreta así oferta del papa Francisco al presidente Moreno Los museos del Vaticano han devuelto al país una tsansa auténtica, son las cabezas humanas reducidas al tamaño de una pequeña pelota, por los guerreros shuar de la Amazonía. La tsansa se encuentra ahora en el Museo Pumapungo del Ministerio de Cultura, en Cuenca. Esta tsansa llegó al Vaticano, en 1925, entregada por alguna de las misiones religiosas que la localizó en el país, en la colonización de la región amazónica.

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Tamara Landívar y Marcos Sempértegui, del Museo Pumapungo, indican la tsansa que se encuentra en esta caja de seguridad. PSR

La tsansa, bien histórico, está en el Museo Pumapungo. El museo tiene ahora 14 tsantsas. Se concreta así oferta del papa Francisco al presidente Moreno

Los museos del Vaticano han devuelto al país una tsansa auténtica, son las cabezas humanas reducidas al tamaño de una pequeña pelota, por los guerreros shuar de la Amazonía. La tsansa se encuentra ahora en el Museo Pumapungo del Ministerio de Cultura, en Cuenca.

Esta tsansa llegó al Vaticano, en 1925, entregada por alguna de las misiones religiosas que la localizó en el país, en la colonización de la región amazónica.

La devolución de la tsansa ha tenido un proceso de dos años; en 2017, un directivo y una conservadora del museo del Vaticano visitaron el Ecuador, estuvieron aquí y en Morona Santiago -de donde proceden los shuar- y decidieron que el museo de Cuenca sea el custodio de este bien cultural, en vista de su experiencia en la conservación y tratamiento de otras tsansas.

Con esto se concreta un anuncio hecho por el Vaticano durante la visita del presidente Lenín Moreno al papa Francisco, en diciembre de 2017.

El museo Pumapungo, cuando dependía del Banco Central y como sede del Museo Etnográfico Nacional, ya tenía 13 tsantsas; esta sería la décimo cuarta. Esto se consideró para que esta evidencia cultural sea enviada acá, explican Tamara Landívar, directora del Museo Pumapungo y Marcos Sempértegui, técnico del departamento de Restauración.

La tsansa recién llegada, compuesta de piel humana, uno de los materiales más sensibles, debe cumplir una cuarentena para que el material se adapte al nuevo ambiente y microclima. Por ahora está empaquetada en una caja especial y sellada, en el área de Restauración.

Solo será posible abrir la caja en presencia de técnicos del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), ya que, por Ley, son los responsables de dar su aval para la entrega del bien cultural al Ministerio de Cultura y trasladar su contendido a la reserva del museo.

Una vez que se la “estabilice e ingrese, de manera técnica”, la tsansa pasará a formar parte de la colección del museo.

Todos estos procesos son muy complejos, toman tiempo y, en el caso de la tsansa, es uno de los bienes históricos que han salido del país y, ventajosamente, se ha logrado recuperar, señala Sempértegui.

Landívar convocó a la conciencia de los ciudadanos para que contribuyan a evitar que bienes históricos o patrimoniales del país, evidencias de su memoria cultural, sean objeto de tráfico ilícito y se los saque del país, con lo cual el Ecuador puede perder valiosos bienes de su patrimonio, ya que luego son puestos a la venta para coleccionistas.

La restitución de un objeto cultural por parte de los museos vaticanos es extremadamente raro; un caso anterior fue en 2008, con la devolución de un fragmento de piedra, perteneciente al templo del Partenón, de Atenas, Grecia”, señaló el periódico católico francés “La Croix”, (“La Cruz”). (AVB)-(I)

Hecho referente.-  Las tsansas eran trofeos de guerra de los shuar que momificaban y conservaban las cabezas de sus enemigos y héroes; para ello retiraban la piel del cráneo, conservando ojos, nariz y boca, la misma que era cosida para encerrar al espíritu vengador del adversario o conservar las buenas cualidades de sus muertos, resumió el diario francés “La Croix”.

Añadió el reporte del año 2017, que esta restitución es un referente jurídico, histórico y moral en defensa de los derechos culturales, particularmente de los pueblos indígenas, más aun cuando se trata de restos humanos en manos de particulares. (AVB)-(I)