Vil metal

Aurelio Maldonado Aguilar

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El resplandor amarillo y su virtud de no oxidarse, convirtieron al oro en un metal importante en casi todas las culturas que el hombre emprendió, pues fue siempre ligado a lo divino, castas y poder social, cosa bien admitida al encontrase máscaras, láminas, amuletos, joyas y objetos en tumbas de reyes y altos jerarcas y siempre entregado como ofrendas de dioses y personajes importantes. Oro, siempre el oro, ligado al hombre religioso y mítico para luego despertar codicia y mostrar riqueza del hombre actual.
El ombligo del mundo llamaban a Cuzco, la formidable capital del Tahuantinsuyo, enorme reino inca de los más grandes de la humanidad, cuyos cuatro puntos cardinales llamados suyos, se extendían por gran parte de Sudamérica, desde Colombia a Chile y de las costas pacificas a la verde Amazonía. Cerca de la plaza central del Cuzco, el Coricancha muestra aun magnificente el poder que poseyó el incario y fue escenario de adoración a sus dioses en especial al sol. Colmado de esculturas de piedra andesita cubiertas ricamente por oro, que fue depredado por codiciosos conquistadores que pidieron un cuarto lleno del amarillo metal para que, Atahualpa el último inca, fuese liberado. Allí empezó el viaje del oro americano a Europa. Bajeles repletos del vil metal, cruzaron océanos con su rica y espejeante carga. Fue fundido en lingotes, acuñadas monedas y trabajado en ricas piezas como la custodia de Toledo de 2 metros de altura y siempre presente en anillos y coronas reales. Así el oro fue el principal causante de la aniquilación de un imperio. Fue la causa para que el hombre se convierta en bestia de muerte para conseguirlo. Así fue como dejó sus detritos de miseria e injusticia en nuestros pueblos incluso hasta hoy. Han pasado centurias y acaba de enviarse 180 toneladas del amarillo metal a Europa como en los viejos tiempos. Fue sacado de la mina fruta del norte en Morona Santiago. Se llevan nuevamente nuestro oro, dejando su inmunda secuela en nuestro suelo y para pagar deudas robos y dispendio ¿Cuántas miles de toneladas de tierra chancaron para obtenerlo y donde fueron depositadas? ¿Cuántos miles de metros cúbicos de agua fueron requeridos para lavarlo y extraerlo y dónde fluye este monumental volumen de agua contaminada? Aseguran que hoy la minería contamina poco, cosa increíble e insostenible por imposible. Será menos, sí, claro, pero contamina igual al hombre y a la tierra. (O)