Venta de cargos públicos

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La caída de una banda delincuencial que ofrecía cargos públicos a cambio de altas sumas de dinero, sirvió para destapar otras realidades, ahora en el Consejo Nacional Electoral. En el grupo dirigido por Tuarez- el ex presidente nada menos que del Consejo de Participación Ciudadana- se encontraba un ciudadano que resultaba ser quien dirigía el área de procesos electorales del máximo organismo electoral del país. Otra de las integrantes – relacionada con el ex presidente del Consejo de la Judicatura- formaba también parte de esta banda que está bajo investigación de la justicia. Los resultados definitivos darán cuenta de la magnitud del delito y del grado de influencia que tenían sus integrantes.
La compra y la venta de cargos públicos tiene una larga y vergonzosa historia en nuestro país. La forma más conocida y común fue siempre la de comprar cargos como recompensa al activismo político en las campañas. Lo que podría parecer una retribución normal a gente de confianza del candidato triunfador no resulta normal si es que el cargo se otorga no por capacidades sino por simple pago a haber hecho campaña política. Hubo también venta con dinero contante y sonante en casos como el del come cheques y el ex ministro de deportes del correísmo que declaraban que ellos eran los dueños del circo.
La banda que hoy es investigada tiene sin embargo particularidades. Ofrecía especialmente altos cargos en Aduanas y en la Dirección General de Aviación Civil, no en cualquier provincia, sino en Esmeraldas. La sospecha que esos cargos estaban destinadas al narcotráfico saltan en seguida. Eran además a cambio de altas sumas contadas en millones de dólares. Finalmente el hecho de que pese a denuncias anteriores se haya mantenido en el máximo organismo electoral nada menos que al jefe de procesos a una persona con demandas y un historial delictivo, hace pensar que allí se requiere una reforma profunda. Así el país no puede ir al próximo proceso electoral.