VIH y sida

Marco Carrión Calderón

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Hace pocos días, el 1 de diciembre, fue el Día Mundial contra el VIH. Se ha dejado de hablar tanto de este tema en vista de que en occidente la mortalidad ha bajado muchísimo. La enfermedad ya no es mortal. Es posible vivir con el virus gracias a las medicinas que se ha descubierto, si se tiene acceso a ellas.
El contagio del virus seguirá siendo un problema importante de salud pues puede transmitirse en las relaciones homosexuales especialmente en Norte América y Europa y en las relaciones heterosexuales sobre todo en África, Centro y Sudamérica. La única forma que se ha demostrado eficiente para evitar esto es el uso del preservativo. Sin embargo, son obstáculos de enorme importancia el desconocimiento por parte de la gente, en primer lugar, y la campaña “anti condón” de la Iglesia Católica en primer lugar.
En evidente contradicción con los mensajes de la OMS que realizó una gran campaña por el uso del condón en varios países del África, el Papa Juan Pablo II, predicó en contra de este medio de prevención. De esa forma no solamente agravó la diseminación del VIH sino también la enorme y desproporcionada tasa de natalidad y, en consecuencia, el hambre en esos países que tienen imponderables niveles de pobreza. El preservativo no solo que previene las enfermedades sexualmente transmisibles sino los embarazos no deseados que ocasionan abandono escolar y graves conflictos familiares y sociales que los fanáticos sacristanes se empeñan en ignorar.
Stanley Ngara, llamado “rey de los condones de África”, recorre las callejuelas de Kenia y, evocando los quince millones de muertos por enfermedades relacionadas con el Sida, alienta el uso de los preservativos a los que los mojigatos se oponen como causa sagrada. Más de 37 millones de personas viven con el virus en todo el mundo y más del 90 % de las muertes de adolescentes en todo el mundo relacionadas con el sida se concentraron en África subsahariana. (O)