Tasa Tobin-Piketyy

Edgar Pesántez Torres

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Los conflictos que se extienden por Latinoamérica tienen un trasfondo en la desigualdad de la riqueza y en los gobiernos obsesionados por el poder, so pretexto de ser los mejores. Los de tinte autoritario con presunciones mesiánicas, sean de derechas o izquierdas, han fracasado rotundamente, de ahí que el mejor sistema político sea el democrático, cuyo fundamento es la alternabilidad.

Generalmente los gobiernos han elevado los impuestos, retirado subsidios e impuesto gravámenes a los ricos, aduciendo que ellos son capitalistas y explotan a los trabajadores. Algunos gobernantes lo que pretendieron y procuran es aniquilar a los ricos para sucumbirlos al estatus de la mayoría pobre; pocos tienen la visión de impulsar a los de abajo con el fin de acercarlos a la cota de los de arriba.

En la distribución de la renta hay mucho que hacer, pues ahí está buena parte de la injusticia social. Hay gente visionaria alejada del resentimiento social, quienes dan directrices sabias para mejorar el dividendo en favor de las mayorías. Así es como han propuesto la imposición de un gravamen al enorme patrimonio, sin demagogia ni utopía sino con propuestas viables.

Es el caso del economista francés Thomas Piketyy, quien hace un quinquenio publicó un libro de análisis histórico-económico “Le capital au XXI siècle” (Capital en el siglo XXI), en el que aborda sus fórmulas contra la desigualdad. Aquí propone retomar la idea del estadounidense James Tobin (1971) de crear una tasa sobre las transacciones financieras mundiales.

Piketyy se centra en el principio de la desigualdad, según la cual las rentas del capital siempre superan al crecimiento económico. Los patrimonios, inmobiliarios, industriales, bursátiles y financieros aumentan mucho más rápido (y los más altos, mucho más deprisa) que las otras rentas.

Este científico no es extremista de izquierda ni le motiva el poder. A sus 18 años vio caer el muro de Berlín sin tener impulsos comunistas, más bien siempre creyó en la propiedad privada y en las fuerzas del mercado, pero también en que hay que reducir las desigualdades del capitalismo en favor del interés general.

Su proyecto parte del hecho de que la mayor parte de países han instaurado potentes impuestos sobre la propiedad inmobiliaria (“property tax”). Cree que hay que modernizar el esquema y transformar esos impuestos en un progresivo y global, que grave todos los distintos activos patrimoniales netos, puesto que se han ido diversificando. Esto permitiría suavizar la fiscalidad a una inmensa mayoría de la población. (O)