Símbolos navideños

Claudio Malo González

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Desde que el ser humano inició la creación de símbolos para expresarse y comunicarse, se aceleró la diferenciación con los demás integrantes del reino animal. Además del alfabeto que es el más difundido código de símbolos, se han creado otros para expresar actitudes, valores y pautas de conducta. La Navidad -la celebración más generalizada en el hemisferio occidental- parte de un hecho religioso: el nacimiento de Cristo como manifestación de amor para redimir al ser humano de sus pecados, preconizando la igualdad y la valoración del desapego a los bienes materiales.
Además de este acontecimiento, se han desarrollado otros símbolos navideños como Papá Noel; un viejecito amable y bonachón que, cargando un bolso con inagotables regalos los entrega a todos. Compartir lo que se tiene es una manifestación de amor que va más allá de las expresiones verbales. Inicia su recorrido por regiones nevadas ya que el hecho que se conmemora ocurrió en el hemisferio norte en invierno, estación en la que se valora más la solidaridad por las duras condiciones. Papa Noel no es un comerciante que hace negocio vendiendo regalos. Los objetos materiales que lleva, los regala con amor.
El árbol de Navidad es otro símbolo. En invierno el verdor natural casi desaparece. Los árboles pierden sus hojas y los pastizales hacen una pausa. El ciprés es una excepción ya que conserva su intenso verdor pese a las durezas del clima. Se lo considera un símbolo de permanencia que supera los rigores y nos muestra que no todo desaparece, como el amor. En regiones tropicales y el caluroso verano del hemisferio sur hace presencia simbólica como el amor. Ni papá Noel ni el árbol de Navidad constan en los evangelios, pero su aceptación es universal. (O)