Juan Valdano, sobre la literatura y los tiranos

Dictadores, materia prima para obra literaria: “Caen en la desmesura del poder (vanidad del mal)”; un Portales, Francia, Gomez, “un Correa”... Juan Valdano Morejón, escritor, novelista y abogado, que acaba de presentar en Cuenca su último libro, “Después de la Batalla”, cuenta que los dictadores de la política, en su desmesura y ansia de poder, se prestan como pretextos para la creación literaria...

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Juan Valdano, (2i), cuando presentó su libro en Cuenca

Dictadores, materia prima para obra literaria: Caen en la desmesura del poder (vanidad del mal)”; un Portales, Francia, Gomez, “un Correa”… Juan Valdano Morejón, escritor, novelista y abogado, que acaba de presentar en Cuenca su último libro, “Después de la Batalla”, cuenta que los dictadores de la política, en su desmesura y ansia de poder, se prestan como pretextos para la creación literaria…

Doctor Valdano. Su último libro ¿contiene referentes históricos?

Este libro tiene 12 relatos…historias que ocurren en diversos tiempos y geografías, no son locales, mas bien ambientes lejanos: uno de ellos de un cazador neolítico que experimenta una situación mágica ante un tigre. Ahí está más bien el pensamiento mágico de un hombre de la época. Pero el final deja cosas abiertas… Y así hay relatos de diversas épocas. En el cuento “Animal herido” se rememora a un marino español judío, de los años 1600, que llega a América perseguido por la Santa Hermandad y se encuentra con una mujer de una tribu tenida como salvaje…

En uno de sus cuentos llama la atención un personaje: Hipatia Carabalí

Tiene su base en Antígona, de la tragedia griega (personaje que dedide que la moral está por encima de la Ley y sepulta dignamente a un enemigo del rey pese a su prohición). El tema ha sido tratado muchísimas veces en la literatura occidental: la ley natural o divina sobre el mandato de la autoridad. Mi personaje es Hipatia Carabalí, una negra joven, profesora de negros, por el año 1875…

Y hay un dictador por ahí…

Hay un dictador cuyo nombre no está dicho, solo como soberano, señor presidente o su excelencia…

En “El otoño del patriarca”, de García Márquez, hay una figura parecida.

La historia latinoamericana está llena de figuras que caen en la desmesura del poder. Ha habido muchos tiranos, seres excepcionales para el mal, para la represión y el sufrimiento. Siempre la tiranía es una constante radicada en la historia de los países hispanoamericanos hasta hoy. Hoy también hay tiranos en nuestos países, que siguen oprimiendo y los pueblos estarán siempre revelándose contra la tiranía, en defensa de su libertad.

Personajes con desmesura de poder: en Venezuela un Juan Vicente Gómez; un Trujillo en la Dominicana; en Ecuador un García Moreno; un Portales en Chile…¿por ahí?

Un Correa, también.

¿De los contemporáneos?

Claro…hoy los tiranos ya no dan los golpes de estado de carácter militar pero se apoderan de poder como si fueran eternos. La presidencia vitalicia: ¿de cuándo acá? Y se dicen demócratas. Ahí está Cuba, Venezuela, estuvo hasta hace poco en Bolivia. Y estaba en toda esa cosa el señor Correa

¿Los Kirshner en Argentina?

Igual. Entonces, vea como esto gravita en nuestra historia y estas historias son tan fecundas para la literatura porque hay una forma de meditar sobre esto, histórico, a través de la literatura No somos filósofos (…) pero hay escritores que, a través de la literatura, meditamos sobre nuestra vida.

Y sobre todos los dictadores se producen grandes novelas, como “Yo, el supremo”.

Son pretextos…. son míticos, desmesurados y se prestan tanto para la caricatura como para la hipérbole.

¿Rodríguez de Francia, en Paraguay?

Y Rosas, en Argentina sobre el que hay una novela: “Amalia”, de José Mármol. (AVB)-(I)

De nuestro García Moreno está “Sé que vienen a matarme”

Que es una ficción… Los literatos utilizamos estos personajes que se hacen mitológicos… es la vanidad del mal. Ellos piensan que hacen el bien para sus pueblos y se vanaglorian de ello, pero hacen el mal… Y, el pueblo, obnubilado de aquella idea, sigue prefiriéndoles pues les han quitado la gana de ser libres, porque también hay el temor a la libertad (…)

¿Los escritores pueden contribuir a que el pueblo tome algo de conciencia?

Eso se pesaba antes, pero los escritores no tenemos ese poder, solo queremos escribir lo mejor posible y cumplimos nuestra tarea haciendo buena literatuta, no haciendo propaganda de la literatura y peor panfleto.

Un leit motiv suyo es la historia como en “Mientras llega el día”

Hay ocho novelas mías, por ejemplo, “Anillo de serpiente”, de género policial, encuadrada en el cuarto velasquismo de 1961; otra es “El fuego y la sombra”, en forma de diario de viaje, desarrollada entre los años 1883-84, cuando Eloy Alfaro lucha contra el dictador Ignacio de Veintimilla. (AVB)-(I)