10 años de la muerte de Juan Cueva J.

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Magdalena Armijos junto a sus hijos Martín y Simón muestran la piedra conmemorativa por cumplirse 10 años de la muerte del antropólogo Juan Cueva Jaramillo.

Fue quien descubrió las ruinas de Pilaloma que forman parte importante del Complejo Arqueológico Ingapirca.

“Nosotros siempre nos decimos que sería de Ingapirca sin Pilaloma, que sería de Pilaloma sin Juan Cueva Jaramillo”. Esta fue una de las frases pronunciadas por Marco Velecela, director del Centro de Investigación e Interpretación Ingapirca, en el homenaje por los 10 años de la muerte de tan importante antropólogo, periodista y político del país.

Una piedra conmemorativa con su nombre se colocó en las mediaciones del Complejo Arqueológico Ingapirca, como un justo reconocimiento a quien, en 1970, descubrió Pilaloma que junto con el Elipse dan lugar a las ruinas más importantes del Ecuador y reconocidas a nivel mundial.

Y que mejor que su esposa Magdalena Armijos sus hijos Martín y Simón, más familiares, íntimos amigos y quienes tuvieron la oportunidad de colaborar con él en sus investigaciones, para efectuar este reconocimiento que se cumplió el sábado pasado y se caracterizó por un acto sencillo y muy emotivo recordando pasajes de la vida de Cueva Jaramillo, quien falleció en el 2009, cuando tenía 70 años de edad.

“Fue la persona que realizó los primeros trabajos de Arqueología en Ingapirca, desde el punto de vista sistemático, científico y técnico. Cueva Jaramillo llegó a Ingapirca hace 50 años, como parte de un proyecto que emprendió en ese entonces el Banco Central del Ecuador”, expresó Velecela.

Recalcó que Pilaloma es un sitio de origen inicialmente cañari y luego reocupado por los incas “de gran importancia por su historia y antigüedad, y fundamentalmente por su arquitectura que está emplazada en función de la puesta del astro rey en el solsticio de invierno”.

Momentos

Con nostalgia, su esposa Magdalena recordó esa época de 1970 cuando llegaron con sus hijos que apenas tenían 4 y 2 años de edad a Ingapirca para acompañarlo en la investigación. “Juan era el arqueólogo del museo del Banco Central en Quito, y un día llegó del trabajo, y me contó que le pidieron que venga a Ingapirca para hacer la investigación del sitio y la posible restauración”.

Explicó que primero llegaron a Cuenca e iniciaron los preparativos para trasladarse a Ingapirca, por caminos difíciles y estrechos a través de un vehículo Jeep que bautizaron como “Chivo”. “Nuestro equipo de trabajo estaba conformado por él inteligente y conocedor, yo las manos trabajadoras, dos tiernos acompañantes nuestros hijos, y el amor que nos acurrucaba”.

Dijo que se descubrió Pilaloma, y este hecho marcó la vida de la familia, es así como cuando falleció su esposo tomaron la decisión con sus hijos de esparcir sus cenizas en el Complejo Arqueológico Ingapirca.

Uno de sus hijos, Martín, agregó que su padre tenía una pasión y curiosidad permanente por la historia de la Arqueología y las culturas, pero también se preocupó por las comunidades, ya que se acercaba mucho a estas. “En la memoria social de los habitantes de Ingapirca está mi padre, pues cada paso que daba consultaba con ellos para su investigación”.

Finalizó expresando que las obras de su padre han sido bastante reconocidas, comentadas, criticadas, han sido objeto de publicaciones e investigaciones. “Lo más bonito es que las comunidades lo recuerdan”. (BPR)-(I)

VINCULADA

Una persona extraordinaria

En el acto participó Mario Jaramillo, exrector de la UDA y exministro de Cultura, quien fue alumno de Cueva Jaramillo y parte de su equipo investigador. Recordó que Juan a más de estudiar Derecho y Filosofía en la Universidad de Cuenca, fue con una beca a Francia para estudiar Arqueología, siendo uno de los primeros graduados en está rama fuera del país.

Jaramillo indicó que a más del descubrimiento de Pilaloma, Cueva Jaramillo también fue Embajador del Ecuador en Francia incluso lideró el proceso de declaratoria de Cuenca como Patrimonio Cultural de la Humanidad. “Juan fue un hombre excelente, de amplio trabajo, ocupó cargos públicos importantes”.

De su lado, Segundo Lozano, morador del sector y quien fue mano derecha de Cueva Jaramillo en su estadía en Ingapirca, resaltó que uno de los aportes que siempre está presente es que gestionó recursos para la implementación del riego, pues carecían de un sistema para la producción. “Pocas personas podrán ser como él, fue muy sociable con todos, no había distinción de clases sociales”.