¿Cómo era el Parque Calderón hace cinco siglos?

2213
Parque Abdón Calderón visto desde la calle Luis Cordero en el siglo XX. Foto cortesía de la Fundación El Barranco.

Por María Emilia Beltrán

En el Parque Calderón el tiempo ha pasado pero las costumbres se mantienen casi intactas. Carlos, un limpiabotas que trabaja en la esquina de la intersección de la Benigno Malo y Bolívar desde hace cuatro décadas, no siente que los hábitos de las personas hayan mutado con el pasar de los años. Los ciudadanos siguen utilizando esta plaza como sitio de reunión. La mayor diferencia es que ahora los más jóvenes tienen un acompañante diferente a los periódicos, el naipe o los helados: el celular.

En el pasado el Parque Calderón era un lugar de encuentro para comentar de todo, algo que especialmente hacían los jubilados, tal cual como sucede hoy. Antes la gente paseaba alrededor del parque conversando de temas diversos. Los amigos pasaban filosofando, las muchachas daban vueltas y entretanto los jóvenes las cortejaban.

El Parque Calderón es tan viejo como la ciudad misma, y por eso vale la pena conocer cómo el tiempo lo ha ido trasformando.

Traza primitiva de la ciudad de Cuenca hecha en 1557. Foto tomada del libro Planos e imágenes de Cuenca.

El Parque Central es el lugar de celebraciones religiosas como el Corpus Cristi. Es uno de los ejes de la administración pública de la ciudad y también de protestas y quejas de las organizaciones sociales cuando en las inmediaciones de la Gobernación del Azuay o del Municipio -que queda a una cuadra- se hacen plantones o manifestaciones para levantar quejas ante la inconformidad o las injusticias. También fue el sitio donde en 1820 el pueblo cuencano acorraló a más de 100 soldados españoles en medio de la lucha por su Independencia.

Cuando Gil Ramírez Dávalos por orden del Virrey de Perú Hurtado de Mendoza fundó Cuenca en 1557, lo primero que se hizo fue la traza de la ciudad siguiendo el sentido de los puntos cardinales con la Plaza Mayor en el centro. Esta distribución era bastante común en las fundaciones españolas y suponía un trazado damero, es decir, calles con ángulo recto y manzanas rectangulares.

Plano de la Plaza Mayor de 1792. Foto tomada del libro Planos e imágenes de Cuenca.

La Plaza Central, que tiene 80 varas de largo, al principio era un terreno baldío. Apenas había un símbolo de horca. Los terrenos de sus inmediaciones fueron destinados para la iglesia con cementerio y huerta incluidos, así como para el cabildo, la cárcel, el hospital, el monasterio, las casas y las tiendas de los propios, término que se empleaba para referirse a los ciudadanos de alta alcurnia. Al norte de la Plaza Central pasaba la acequia del Gallinazo y al sur la acequia del Chanchaco.

En la Plaza Central había una pileta ofrecida a la ciudadanía en el siglo XVII, pero que se construyó recién en el siglo XVIII. Su función no era solo ornamental, sino que de ahí se recogía agua entubada que venía de un canal cerrado de una toma del río Tomebamba. Los ciudadanos la usaban para beber, refrescarse y preparar su comida. Además, de la pileta se sacó una paja de agua que llegaba hasta el hospital ubicado en lo que hoy es el edificio Tosi en la Bolívar y Benigno Malo.

Guaman Poma, ilustrador peruano, visitó Cuenca en 1615. Foto tomada del libro Planos e imágenes de Cuenca.

En las ilustraciones de Guaman Poma de Cuenca, en 1615, se destaca una fuente de agua en el centro de la Plaza Mayor; sin embargo, la fuente fue construida en 1775, más de un siglo después.

Un poco más tarde, entre 1713 y 1773, se empedraron las calles de Cuenca y se dejó el área destinada para la plaza como una plataforma de tierra.

En 1865 el mercado de la ciudad que en un principio funcionaba en la Plaza Central fue trasladado a la Plaza de San Francisco, muy cerca, sólo a dos cuadras.

Plaza Central durante el siglo XIX. Foto tomada del libro Planos e imágenes de Cuenca.

Pocos tiempo después, hacia el año 1869, la Gobernación hizo mejoras en la plaza como la construcción de un cerramiento octagonal que rodeaba la pileta central.

Luego, en 1875, se sembraron ocho araucarias en el centro del lugar. Estos árboles fueron traídos por Luis Cordero desde Lima, Perú, donde ejercía las funciones de embajador plenipotenciario del Ecuador en ese país.

La Plaza Mayor de Cuenca pasó a llamarse, en algún momento, Plaza de Armas. Pero no se conoce la fecha exacta.

También hubo un tiempo en que la plaza se llamó Vargas Torres como reconocimiento a un coronel cercano a Eloy Alfaro fusilado en Cuenca. Hasta ahora en la Casa de los Canónicos en la calle Luis Cordero queda el testimonio de este nombre.

Letras pintadas con el nombre Plaza Vargas Torres en la Casa de los Canónicos.

La cuarta y última vez que se altera el nombre de la plaza fue en 1904 cuando se decidió hacer un monumento a modo de homenaje al héroe independentista Abdón Calderón. Esto se hizo como celebración de los 100 años de su natalicio. A partir de ese momento se llamó Parque Abdón Calderón. No obstante, pasaron muchos años hasta que la escultura hecha por Carlos Meyer se inaugurara en 1931.

Durante el siglo XX el Parque Calderón experimenta una serie de cambios. Por ejemplo, en 1912 se construyó una nueva caminera y se trazó una circunferencia que rodeaba la pileta central. Algunos años después se remodeló la caminera con un revestimiento de ladrillo. También se sembraron plantas ornamentales, se colocaron luminarias y se construyó una glorieta en el cuadrante noreste. Finalmente, en 1917 terminó la construcción de un cerramiento de hierro forjado alrededor de toda la plaza, probablemente traído de París, y se retiró la verja que protegía la pileta.

Monumento de Abdón Calderón, siglo XX. Foto cortesía de la Fundación El Barranco

En la década del 50 llegó la tendencia de los parques abiertos, se retiró el cerramiento del parque y una buena parte de estas verjas fueron reutilizadas en la antigua cárcel de Cuenca; también se derrocó la glorieta.

La última transformación del Parque Calderón se dio en el año 2001. Entonces la ciudadanía se quejaba por la suciedad y la falta de mantenimiento del lugar. Entre las modificaciones se destacó el cambio del revestimiento de piso de baldosa de cemento a piso cerámico, la colocación de nueva luminaria, el mantenimiento del mobiliario, la construcción de verjas de hierro alrededor del área verde y la construcción de una nueva glorieta.

Parque Abdón Calderón en el 2001 antes de la remodelación. Foto cortesía de la Fundación El Barranco.

Hoy en día el Parque conserva casi la misma fachada que ha tenido desde la última remodelación. La única diferencia son las grandes letras con el nombre de la ciudad junto a la Catedral El Sagrario.

Destrucciones a la plaza

En 1809 Quito invita a Cuenca a unirse a la lucha por el Primer Grito de Independencia. La carta llegó el 16 de agosto y trascendió la noticia de que el nuevo gobierno, la Junta Suprema de Gobierno de Quito, iba a tomarse la ciudad. Las autoridades cuencanas al ser realistas, es decir, partidarias del Rey y no de la independencia, tocaron la generala, un instrumento musical militar que convoca a todos a reunirse para repeler la invasión.

Parque Abdón Calderón en el siglo XX. Foto cortesía de la Fundación El Barranco.

Los ciudadanos llegaron a la plaza y empezaron a desempedrarla con la intención de utilizar esas piedras como barricadas e impedir la llegada de las tropas. Pero esa fue una noticia falsa. Al día siguiente un gran número personas fue a registrar en las notarías su participación en defensa a la ciudad para quedar bien con las autoridades españolas.

Varios años después, en 1925, se da la Guerra de la Sal causada por la paralización del ferrocarril que transportaba productos entre la Costa y la Sierra por el desbordamiento del río Chanchán en Milagro. La ciudadanía salió a protestar en la plaza por la escasez de la sal y la volvió a desempedrar.