Hornado, guatuita, tilapia…enlatados desde Cuenca

Aún no tiene una cadena de comercialización, los envíos los hace con migrantes

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Carlos Tenesaca, ingeniero en alimentos, muestra las etiquetas que contrata en una imprenta local para adherir a sus enlatados. ACR

PLANTA

Exportar guatita y tilapia enlatados al mercado europeo y estadounidense es el nuevo proyecto en el que trabaja el cuencano Carlos Tenesaca Ordóñez, de 37 años.

No está improvisando, ya lo hizo con el hornado ecuatoriano, a través de amigos migrantes, pues aún no tiene una línea de exportación global.

Sabe del tema, es Ingeniero en Alimentos por la Universidad del Azuay (UDA), en donde es docente; magíster en Gestión y Auditoría de Calidad y Seguridad Alimentaria.

Con sus padres jubilados, Carlos Tenesaca y Gladys Ordóñez, tienen una finca en Macas en donde crían un sistema de tilapias, guanábana y cerdas.

Su emprendimiento del hornado enlatado lo hizo con las cerdas que crían en esa granja del Oriente, las traen al camal municipal de Cuenca para el faenamiento; luego sus padres realizan el adobo en una propiedad en Chaullabamba; les dan el tratamiento térmico y la cocción en horno de leña.

Desmenuzan, les desprenden los huesos para tener solo carne y cuero y proceden a colocar el producto pesado en las latas, el llenado del líquido (de las mismas cerdas) y la esterilización. Su producto obtuvo el Registro Sanitario.

Por ahora, la familia Tenesaca maquila su producción en una empresa que tiene la línea de enlatados; esto le resulta más barato que invertir en una maquina de 40 a 60 mil dólares.
Pero la fórmula es de Carlos Tenesaca, con el “condimento” de su madre; incluso él está presente en línea de producción “para garantizar mi formulación que no haya alteriación”.

Crédito

Su proyecto es hacer un crédito para montar su propia planta, no solo para el hornado, sino para la guatita y la tilapia, pero no por ahora; primero su meta es lograr que su hornado no “viaje” solo a través de amigos al exterior, sino posicionarlas en Cuenca en una cadena nacional de supermercado.

Ya inició los diálogos con los empresarios, pero se sorprendió cuando uno de ellos -entre los más grandes de Cuenca- le dijo que sí, que con gusto venden su hornado enlatado, siempre y cuando Tenesaca decline de su marca y vaya la firma del grupo empresarial…lo que él no aceptó.

El primer lote que hizo fue de 2.200 latas de hornado, de las cuales envió a EE.UU. 350 unidades con un amigo que allá vendió cada lata a 20 dólares y “sacó para el pasaje”, narra Carlos entre risas. El resto ha vendido en Cuenca, entre conocidos.

Aquí, si le resulta los diálogos con el supermercado, él ofertará la lata a 5,50 dólares y de venta al público seis dólares.

Hasta ahora, la familia ha invertido 6.000 dólares en este emprendimiento: pago del Registro Sanitario y Arcsa, 1.200 dólares el palet de 3.000 latas que compraron en Guyaquil, el costo de 15 cerdos faenados y otros rubros. (ACR)-(I)