Bernarda y su amor por el endurance y los caballos

La amazona cuencana se consagró campeona provincial y nacional en esta modalidad del deporte ecuestre.

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Bernarda González, amazona azuaya, se consagró campeona provincial y nacional de endurance, en su primer año en la categoría élite, lo que le representó clasificar por cuarta ocasión a la Copa de Dubái 2020. “Me siento contenta. Todo se lo debo al equipo González-González Horses”, resalta.

Es una carrera internacional muy difícil de 160 kilómetros que se cumplirá en enero y marzo del próximo año. En esta oportunidad participaremos con un caballo de Uruguay… El objetivo es llegar a la meta porque de 500 binomios participantes, apenas saben llegar 100”, agrega.

Bernarda lleva en su sangre los deportes ecuestres. Ha practicado las modalidades de hípica, alta escuela y el endurance desde hace seis años.

La química entre el jinete y el caballo es fundamental; se debe cabalgar pensando siempre en mantener las pulsaciones y, principalmente, en la salud del animalito, sin esforzarlo. A diferencia de la hípica, esta modalidad es menos riesgosa, porque en el salto me he caído más veces, pero, finalmente, me he sabido levantar con más fuerzas”.

En su niñez siempre estuvo rodeada de animales. De ahí nace su pasión. Pasaba día y noche en la hacienda de sus padres, ubicada en la comunidad de Gullanzhapa, perteneciente a la parroquia Tarqui.

Desde los 11 años (actualmente tiene 22) monto caballo, toda mi familia me ha apoyado, pero fundamentalmente mi papá, Bernardo, y mi mamá, Catalina Carvallo”.

La deportista divide el tiempo entre los entrenamientos y sus estudios de Veterinaria en la Universidad Politécnica Salesiana (UPS).

Realmente es difícil, hay que tener un equilibrio en la vida, pero todo sacrificio tiene su recompensa y más aún si estudias lo que te gusta. Quiero ser veterinaria, la verdad no me veía haciendo otra cosa…”.

En la hacienda de sus padres entrena todos los días en medio de una abundante vegetación y animales como gallos y perros que siempre le salen a recibir, entre ellos: “Chasca”, “Aquira”, “Shadow” y el juguetón y mordelón “Toni”.

Monta dos horas promedio en las mañanas y también por la noches. Va al gimnasio después de clases. En sus tiempos libres sale en bicicleta junto a su enamorado, Rafael Guerrero, quien practica downhill.

Tiene seis caballos de endurance (13 en total): “Polaco”, “Tequila”, “Kadin”, “Kale”, “Colorado” y “Azrael”.

Dice no tener preferencia por ninguno de ellos, pero sus ojos adquieren cierto brillo cuando habla de “Azrael”, un ejemplar tuerto que lleva el nombre del gato del brujo “Gargamel” de la serie “Los Pitufos”.

Un amigo de mi papá nos regaló este caballo. Después de montarlo descubrimos que era tuerto, porque mientras galopa vira la cabeza al lado que puede ver para no golpearse… la verdad no nos importó y lo empezamos a trabajar, y ahora es una maravilla de ejemplar”.

La deportista reconoce que la alimentación y nutrición de los caballos es fundamental en el endurance, actividades que están a cargo de los hermanos Ángel y José Ayaico, quienes, paralelamente, entrenan a los caballos y forman parte del equipo González-González Horse.

Los caballos son atendidos a diario, son nuestros consentidos, les suplementamos con vitaminas y minerales”, indica la exponente.

Añade que el endurance es un deporte caro, por lo que el apoyo de la empresa privada pasa de ser una opción a una necesidad.

Este año hemos contado con el auspicio de Nutri Leche, Bioalimentar y Seguros Equinoccial, aseguradora que auspicia a diferentes amazonas y jinetes del país”, concluye. (JMB) (D)