El ecosidio como pecado

Nicanor Merchán Luco

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En el veinteavo Congreso Internacional de la Asociación de Derecho Penal que se celebró en Roma la semana pasada, el Papa Francisco anunció que la Iglesia Católica plantea introducir el ecosidio o el pecado ecológico en el catecismo, ya que es una falta contra el medioambiente, este produce un daño contra “la casa común”. Esta propuesta del Papa fue firme, enérgica en concordancia con la Encíclica papal Laudato Si. Su expresión estuvo en contra de la influencia negativa de los poderes económicos que impera sobre el medioambiente, pues dijo que éstos observan un comportamiento “suicida”, que están convirtiendo al planeta en un “depósito de porquería”.
El ecosidio hace referencia a cualquier destrucción ambiental de un territorio, puede ser irreversible cuando el ecosistema se daña para siempre. Está asociado a causas negativas contra el medioambiente de las personas, de manera directa o indirecta. El ecosidio puede haber ocasionado una contaminación masiva o es aquella que destruye la fauna y la flora local de un territorio. El ecosidio definido como “la destrucción deliberada y masiva de la fauna y la flora”, así como la destrucción de la atmósfera, de los recursos hídricos, de los mares, son considerados como delito penal.
Por esta razón el Papa Francisco dijo que la Iglesia Católica sancionará con el pecado ecológico, como sentido elemental de la justicia; dijo que este comportamiento destructivo no puede quedar impune, sobre todo aquellos actos que se pueden considerar como ecosidio, dijo “que se puede considerar como ecosidio la contaminación masiva del aire, de los recursos de la tierra y del agua, la destrucción a gran escala de la fauna y la flora y cualquier acción capaz de producir un desastre ecológico o destruir un ecosistema”. El Papa Francisco actúa con mucha sabiduría y firmeza. (O)