Investigadores ayudan a mejorar la gestión de recicladores

Hay una necesidad y urgencia de mejorar el sistema de reciclaje en Cuenca.

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Los investigadores construyeron una banda mecánica para los recicladores de Santa Ana

Casi se ha vuelto común ver en las calles a mujeres empujando triciclos cargados de lo que para ellas no es basura, sino una fuente de ingresos para mantener a sus familias. Son recicladoras, y muchas están orgullosas de serlo.

Según datos de la EMAC hay 242 recicladores registrados en la empresa, y de este número, el 80% son mujeres. No obstante, se estima que hay un poco más de 2000 personas que se dedican a abrir las fundas de basura, separar el material que puede ser reciclado, y venderlo a los centros de acopio.

Por estar registrados en la empresa encargada del aseo de Cuenca no significa que son formales. De hecho hay muchas similitudes entre los recicladores de la ciudad: ingresos que no superan los 150 dólares, no tienen contratos laborales y mucho peor: no cuentan con un seguro.

Entre las mujeres recicladoras también hay similitudes: su edad promedio es de 50 años, solo completaron el nivel básico de estudio, son madres solteras y tienen cuatro hijos.

Cambiar la realidad

Los datos de los recicladores fueron obtenidos tras una larga investigación realizada por el grupo BioTempus de la Universidad de Cuenca. Jóvenes profesionales y profesores de la institución se propusieron ayudar a las personas que se dedican a la actividad de reciclar.

“A nosotros nos interesa la persona que recicla. Saber quién es, qué hace, y ayudarla. Los recicladores saben que le están ayudando a la ciudad en problemas ambientales y por el relleno sanitario que tiene vida útil hasta el 2031. Ellos son muy importantes”, dijo Santiago Jimbo, director del proyecto.

Entre todo lo analizado, a los investigadores les llamó la atención la manera en cómo separaban la basura para recolectar los desechos que pueden ser reciclados en los centros de acopio, porque esta es la parte más compleja del trabajo.

Los recicladores deben agacharse constantemente para agarrar las fundas azules, que en teoría son las que usan solo para el material reciclado, y abrirlas para separar los desechos por dos razones: la primera porque del 100% del contenido, el 70% es basura que no sirve para reciclar, es decir, los cuencanos no usan como se debe la funda azul.

La segunda razón de separar los desechos se debe a que los trabajadores solo reciclan 16 tipos de materiales en la ciudad, principalmente cartón, papel y plástico suave.

Construcción de máquina

Ante esa realidad los investigadores construyeron una banda eléctrica para mejorar la gestión de los residuos y la colocaron en la asociación de recicladores El Chorro, la cual tiene su centro de acopio en el relleno sanitario de Pichacay. Y el resultado sorprendió a los investigadores.

En promedio, los recicladores se demoraban hasta tres días en separar los desechos de las fundas azules, pero con la banda, en donde coloca la basura, les tomó un medio día.

“El trabajo se volvió más eficiente porque antes les tomaba mucho tiempo e implicaba un desgaste físico. Ahora se optimizó el trabajo de los recicladores”, explicó Diana Jadán, codirectora del proyecto.

Con la banda también aumentó el número de fundas azules revisadas, lo que permitirá que el material reciclado incremente, una necesidad que tiene Cuenca porque de las 9288 toneladas de basura que en promedio se recolectan en la ciudad mensualmente, solo 460 toneladas se reciclan.

Y de acuerdo a la investigación del grupo BioTempus, 2396 toneladas de basura son materiales potencialmente reciclables.

“Es hora de dejar de pensar en la basura solo hasta llegar a la puerta. Debemos empezar a reciclar y a ayudar a los recicladores en su trabajo. Necesitamos educación ambiental. Necesitamos que se clasifiquen bien los desechos”, dijo Jadán. (AWM)-(I)