La tecnología obliga a la cultura a buscar nuevos relatos.

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Jenny Arízaga y uno de los jóvenes profesionales de la electrónica en una demostración pequeña de una parte del proyecto. PSR

 

La fórmula de la minga (cooperación comunitaria de utilidad social) en un trabajo de arte y tecnología electrónica.

La idea de pensar en el arte desde los escenarios donde se expone cambia, y ahora, desde esos procesos de enseñanza-aprendizaje en la cátedra universitaria se plantea juntar, por una parte, la creación artística en manos de una artista, con la tecnología a cargo de ingenieros en sistemas, en electrónica, con expertos en robótica.

El proyecto se fundamenta en el principio de “las tecnologías aplicadas a la transmisión de la cultura”.

¿De qué trata esto? de las nuevas lecturas y decodificaciones que la sociedad tiene y enfrenta, con una tecnología abrumadora donde existen nuevos simbolismos y nuevos imaginarios. Ya lo dijo Isabel Ramírez “la innovación tecnológica induce cambios en el tejido sociocultural y la sociedad industrial supone un entorno tecnológico para la cultura y para la misma sociedad en general”.

¿Cómo entender esto de las tecnologías en el arte y la cultura? Las tecnologías electrónicas obligan a la cultura buscar nuevos relatos.

La tecnología es el soporte, es el canal de difusión para la transmisión, dice Jenny; mientras Vladimir Robles, catedrático, explica lo complejo del tema, y añade que el objetivo del proyecto es afianzar conceptos, dejar claro los enfoques en los que se cimientan la parte informática y tecnológica. “Si no se tiene el contenido, si se trata de algo vacío que no trasciende, es simplemente para diversión”, afirma.

Los protagonistas

Para esta minga se convocaron: Jenny Arízaga, artista estudiante de la Maestría en Gestión Cultural, Vladimir Robles, Ángel Parra y un equipo de docentes y expertos de la Universidad Politécnica Salesiana (UPS), juntos desarrollan el proyecto “Experiencias Culturales” que apunta a la difusión-adquisición de conocimientos mediante una instalación artístico-tecnológica que genere experiencia cultural y permita a las audiencias, espectadores, aprender aspectos de una de las expresiones culturales-populares del Ecuador, como son los cuatro raymis.

Desde el pensamiento contemporáneo, los autores persiguen transmitir el concepto, el sustento, la razón de ser de la obra y cómo la tecnología se convierte en un soporte, apoyo, sin generar ruido a la hora de transferir conocimiento.

 

Vladimir Robles, catedrático, enseña como se desarrollará el programa. PSR

El sustento obra de arte

Lo que Jenny propone es una obra que intenta jugar con los sentidos basándose en los principios de la instalación, un trabajo que permita al espectador explorar las sensaciones con la mirada, los oídos, el tacto, incluso el olfato, una combinación que genere esa experiencia cultural.

La propuesta del trabajo colaborativo, de unir a los profesionales y lograr un producto en conjunto, pretende experimentar una amalgama novedosa e innovadora con la tecnología y a través de ella mostrar y hablar del Pawcar, Inti, Killa y Capak Raymi, pero en kichwa. “Qeremos hablar de ello con la intención de transmitir un poco de la cosmovisión andina y su celebración, el saber del tiempo en base a la agricultura a la siembra y la cosecha”, dice la artista.

La realidad aumentada

En este proyecto ya trabajan los profesionales de la ingeniería en sistemas, mecatrónica y desde el arte la investigadora apoyada con productores, artistas y gestoras culturales. Jenny hizo la propuesta estética y construcción de guion, los profesionales de la tecnología hacen la producción para que se pueda proyectar

La idea es emplear en ella nuevas técnicas de la realidad aumentada y la realidad virtual que están en boga con éxito en diferentes campos de la aplicación como la psicología, la medicina. La proyección es explotar esas tecnologías relacionadas con la 4.0 que llama la atención de los jóvenes y por ese canal brindar un rescate, una potenciación del patrimonio.

Lo que se aplica es la técnica de visión artificial para poder sobre-montar escenas. A una escena tomada con la cámara se añade una capa en tiempo real, mientras se filma y se ejecuta sobre la imagen que se tiene la cámara recibe las imágenes, la computadora logra fusionar con una imagen que se sobrepone hasta llegar el efecto, eso se llama realidad aumentada.

Se trata de un proceso complejo, los expertos en tecnología programan el software para que reaccione con el entorno que tiene, activan la cámara y sobre ella, en tiempo real, hacen que el efecto se produzca. Esa es la parte más compleja.

 

Algunos de los equipos electrónicos que se aplicarán en el proyecto. PSR

El prisma

La cosa no termina allí, la siguiente fase es desarrollar un pequeño  holograma, un prisma hecho con metacrilato, elemento transparente que se ubica en una pantalla grande o monitor de una computadora y se proyecta en grande en un escenario oscuro.

El prisma posibilita alcanzar un efecto. Sobre cada una de las paredes de este elemento se proyecta una imagen ubicada en un ángulo específico, cuando esas imágenes se ven desde cierto recodo confluyen en el centro del prisma, eso da la idea que hubiera un holograma con efecto 3D.

Todo el proyecto está bien diseñado caso contrario no sirve. El prisma puede tener una dimensión de 50 centímetros, el monitor o pantalla debe tener un tamaño mínimo para proyectar.

“El objetivo es ambicioso hacer cuatro raymis a través de un proceso experimental novedoso” dice Robles, para quien, la idea es tener esos hologramas que llamen la atención de la gente, pero con elementos de base teórico-sustancial desde lo que se desea proyectar.

Los ambientes

Un vídeo normal se convierte en un vídeo especializado para que se proyecte en tres dimensiones. Todo es posible, siempre y cuando se filme de acuerdo a los parámetros y condiciones previos, porque los expertos en la tecnología hacen tres reflejos a diferentes ángulos como si fuera un espejo y entonces esas cuatro imágenes confluyan sobre las caras del prisma.

La posproducción respeta los colores originales del video y la parte fuerte del programa es que logre conjugar todos esos elementos. Una vez que se tenga el script o programa, armar los metacrilatos tomará unas semanas.

En este trabajo, Jenny Arízaga da las pautas de lo que se quiere proyectar, desde el punto de vista teórico investigativo que aborda y los ingenieros definen cuáles son las restricciones que tienen desde lo técnico.

“No podemos proyectar cualquier cosa, el objetivo es utilizar técnicas de iluminación para dar mayor énfasis a los elementos que danzan, a los trajes típicos, se trata de logar a que la iluminación apunte hacia ellos para que cuando se proyecte no tenga yo una sobre carga intensidad de color y se difumine”, dice Robles. (BSG)-(I).