Enfermos sin fuerzas no pueden llegar a hospitales en emergencia en Bolivia

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Una mujer camina el jueves 21 de noviembre por un pasillo del Hospital de Clínicas de La Paz (Bolivia). Enfermos de cáncer impedidos de llegar a hospitales en La Paz y Cochabamba para recibir su tratamiento por los bloqueos de carreteras y planes de contingencia para garantizar que no falten alimentos, medicamentos u oxígeno en los centros de salud son los otros saldos de la crisis en Bolivia. La crisis en Bolivia sigue con la escasez de combustible y alimentos, mientras sectores afines a Evo Morales mantienen un pulso en contra del Gobierno interino de Jeanine Áñez con los bloqueos. EFE/ Martin Alipaz

Enfermos de cáncer sin fuerzas para caminar se ven impedidos por los bloqueos en calles y carreteras para llegar a los hospitales, donde la comida para el personal sanitario está racionada para que no falte a los pacientes.

Son los perjuicios de la crisis en Bolivia por la escasez de combustible y alimentos, mientras sectores afines a Evo Morales mantienen un pulso en contra del Gobierno interino de Jeanine Áñez con los bloqueos.

ALERTA ROJA EN EL HOSPITAL

En el barrio paceño de Miraflores se encuentra el complejo hospitalario del mismo nombre, uno de los más importantes de la ciudad, conformado por ocho hospitales públicos.

Uno de ellos es el Hospital de Clínicas, que está en “alerta roja” para asegurar el abastecimiento de alimentos, medicamentos esenciales y oxígeno, “los tres pilares que un paciente requiere”, explicó a Efe su director, Omar Rodas.

“Ya estamos sufriendo el desabastecimiento a diferentes niveles, hemos tenido que recurrir a cambios estratégicos para poder abastecernos, pero no es suficiente”, alertó el director.

El galeno señaló que si bien aún no han llegado a “un punto crítico” como otros centros de salud, llegarán a estarlo en una semana si persisten los bloqueos que impiden el libre tránsito de “medicamentos, ambulancias, alimentos e insumos” médicos.

El Hospital de Clínicas tiene 400 camas, de las que unas 250 están ocupadas, además de contar con unos 200 profesionales en formación, entre residentes médicos e internos rotatorios.

También cuenta con unos 80 trabajadores que cumplen los servicios de atención de 24 horas, incluidas las áreas de emergencias y terapia intensiva, quienes al igual que los residentes e internos, reciben alimentación diaria en el hospital.

Ante el desabastecimiento de alimentos, el Hospital de Clínicas aplicó una “reformulación estratégica” consistente en “disminuir cantidad pero no calidad nutricional” a los profesionales en formación y trabajadores para dar prioridad a los pacientes.

“Sin embargo, las estrategias que ha implementado la unidad de nutrición poco a poco están siendo vencidas. Hemos tenido que disminuir el aporte en cantidad pero no en calidad a los pacientes en los últimos dos días”, advirtió Rodas.

El Hospital de Clínicas cuenta con medicamentos básicos almacenados que alcanzarán hasta el fin de año, pero hay otros de especialidad, como la albúmina, “que requieren una compra muy frecuente” y que no han estado llegando, relató.

El Hospital del Niño, que también es parte del Complejo Hospitalario de Miraflores, tomó previsiones desde los primeros días de noviembre contra el desabastecimiento, explicó a Efe su director, Alfredo Mendoza.

La institución ha conformado un “comité operativo de emergencias hospitalario”, que se reúne cada tres días “para ver si existe alguna deficiencia”, que por ahora no se ha presentado, según Mendoza.

Para garantizar la alimentación de los pacientes, el hospital tomó la decisión de dar alimentos solamente al personal “que esté de turno 12 o 24 horas”, detalló.

EL CÁNCER NO PERDONA

El drama de las personas enfermas de cáncer es mayor en una coyuntura como la actual, con pocos vehículos para llegar hasta los hospitales, la imposibilidad de viajar por tierra a otras regiones para completar sus tratamientos o el impedimento de la llegada de los equipos de cuidados paliativos a domicilio, por los bloqueos.

Es el caso de Guadalupe Álvarez, de 51 años, que requiere viajar urgentemente a la región central de Cochabamba para un tratamiento de braquiterapia.

Guadalupe, que lleva 15 años batallando contra un cáncer de cuello uterino, contó a Efe que recibió una quimioterapia y radioterapia hace dos meses y ahora debe completar el tratamiento con la braquiterapia.

“Pido a las autoridades, a todos que nos puedan dar esta oportunidad, más que todo por nuestros hijos. Necesito llegar a Cochabamba con urgencia, a más tardar tengo hasta este fin de semana para poder llegar allá”, manifestó.

El problema es que muchos de los enfermos de cáncer, como los que son tratados en el Hospital de Clínicas, son gente “muy humilde, de muy escasos recursos”, que no puede costearse pasajes de avión para llegar hasta La Paz, dijo a Efe la presidenta de la Asociación Nacional de Pacientes con Cáncer y Familiares, Rosario Calle.

“Hay pacientes que tienen que llegar de Cochabamba para recibir su radioterapia, de Potosí, de Oruro. Lamentablemente no están pudiendo llegar por el transporte”, manifestó Calle.

Otros enfermos están en barrios de la ciudad de El Alto, uno de los focos latentes de conflicto en Bolivia, sin poder llegar hasta La Paz a falta de vehículos o por bloqueos en zonas alteñas.

“Nos dicen que no pueden pasar ni en bicicleta y por el estado de salud en que se encuentran no pueden ni caminar, están sufriendo en sus casas”, lamentó Calle.

También han tenido problemas para que lleguen alimentos al albergue para familiares y pacientes con cáncer que funciona desde hace unos meses en El Alto, ciudad vecina de La Paz.

La representante pidió que quienes bloquean permitan al menos el paso de ambulancias.

“Un día que no reciben su tratamiento es un día menos de vida para ellos”, sentenció. EFE