Derecho a la salud

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La razón de ser de un Estado es el bien común de los ciudadanos creando condiciones de vida que posibiliten su desarrollo integral. Para este propósito es fundamental que, mediante servicios, se superen problemas fundamentales como la salud mediante medicina preventiva y curativa. Para lograr el desarrollo mayor, los Estados deben contar con ciudadanos que estén en condiciones de aportar positivamente por lo que, la satisfacción de derechos básicos como la salud y la educación no hay que entenderlo como una dádiva sino como una inversión. Los problemas de salud son limitantes y los países deben considerarlos prioritarios para que se consolide el bien común y la calidad de vida mejore cada vez más.
No se trata de planteamientos ideológicos; países como Reino Unido –cuna del capitalismo moderno- tiene socializada su medicina y algo similar ocurre en otros de Europa. Los ingresos de un Estado deben dedicarse a servicios a sus integrantes superando diferencias económicas ya que personas sanas rinden más en sus trabajos. Los ciudadanos deben asumir las dificultades cuando se presenten enfermedades, pero deben contar con la asistencia Estatal como retribución a los impuestos que todos pagamos y un criterio de solidaridad. Uno de los males de nuestros días en varios países es que se conciba a la medicina como un negocio para enriquecer a sus “empresarios”.
Instituciones como SOLCA se crearon, no como un negocio, sino un servicio general a todos los ecuatorianos. Para subsistir adecuadamente, contaba con una financiación pública ajena a los presupuestos estatales. En el correato se cambió y pasó a ser una asignación gubernamental. La salud no puede esperar y la demora en el pago de deuda estatal a esta institución afecta directamente a quienes a ella recurren sin contar con medios suficientes. Por difícil que sea la situación económica, los gobiernos deben dar prioridad a este tipo de servicios ya que, de no poder cumplir con sus tareas, los más afectados serían los más necesitados.