Caperucita en una nueva versión en festival titiritero

Titiricuenca trae magia y entretenimiento. Grupo de Colombia, abre su baúl de fantasías, creatividad y amor por los títeres. Una nueva historia de “Caperucita”, un lobo con un rol diferente que a momentos sorprendió a quienes esperaban ver el cuento tradicional, todo contado con títeres, representaron, ayer, los actores del grupo “El baúl de la fantasía”, de Bogotá, Colombia, dentro de Noveno Festival Internacional de Títeres, “Titiricuenca 2019” que vive la ciudad.

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Magdalena Rodríguez y Sergio Murillo con niños que apreciaron su obra “La abuela Chifloreta y Caperucita Roja”. AVB

Titiricuenca trae magia y entretenimiento. Grupo de Colombia, abre su baúl de fantasías, creatividad y amor por los títeres.

Una nueva historia de “Caperucita”, un lobo con un rol diferente que a momentos sorprendió a quienes esperaban ver el cuento tradicional, todo contado con títeres, representaron, ayer, los actores del grupo “El baúl de la fantasía”, de Bogotá, Colombia, dentro de Noveno Festival Internacional de Títeres, “Titiricuenca 2019” que vive la ciudad.

Primero ante niños, luego con público variado, Magdalena Rodríguez y Sergio Murillo cautivaron al auditorio de “La abuela Chifloreta y la Caperucita Roja” en sus roles de Caperucita, el Leñador, la Bruja, la Reina, la madre de Caperucita…

Giani Rodari, un escritor de cuentos italiano mezclaba historias y, en esa línea, su grupo “El baúl de la fantasía”, propone en las teatrinas a un Lobo “maloso pero con un conflicto interno” que no se quiere comer a Caperucita, quien además es valiente y al final terminan de amigos, cuenta Murillo.

Se trata, explica Rodríguez, de llegar al niño de otra manera, con nuevos planteamientos que, en principio, le hacen interrogarse qué está pasando. En esta historia, una niña, Caperucita, rivaliza en fortaleza con la reina, y todo es un juego.

Se trata de reinventar las historias e introducir en ellas a los niños espectadores. Una puesta en escena parte de un libreto y, de acuerdo a él, se confeccionan los títeres, concebidos a partir de las acciones dramáticas previstas, hasta dotar a cada personaje de una personalidad.

A la vez, cada personaje tiene también un alma especial como en esta obra: la madre de Caperucita, trabajadora y enérgica; el cazador, un bonachón ingenuo, sin fuerza; el lobo, al que todos temen, que quiere ser libre y jugar; nunca había jugado, pero tiene una misión compleja.

Los titiriteros llegan a encariñarse con sus personajes, con los títeres, cada uno de ellos es único, nunca lo cambiarían por nada y tampoco lo repetirían porque dejaría de ser él, el que fue creado.

Es una profesión muy linda y si se recibe una convocatoria, una invitación, es porque hay confianza en el trabajo, dicen los artistas. Sin embargo para los dos, como actores y como titiriteros, lo más grande es poder hacer felices a los niños, aunque solo sea por unos momentos. Además, “transformarles la realidad, dejarles pensando” porque con la obra van a hacer muchas preguntas. (AVB)-(I)

LA OBRA DE HOY

A más de actuaciones ante niños escolares, este martes, a las 19:00 horas, en teatro Pumapungo, el grupo A vuelo de pájaro, de Chile, representará la obra “El árbol de Ko”. Los organizadores del festival invitan a asistir a este espectáculo.(I)

Vinculación con el títere

El arte de los títeres es un arte muy serio, muy antiguo, (-se tiene referencia de ellas en la Grecia clásica-), se ha ido especializando como parte del teatro. “A la vez es de mucha responsabilidad porque a los niños hay que llegarles de la mejor manera y con respeto”, enfatiza Rodríguez.

Capacidad dramática, propuesta plástica y literaria se utilizan para llegar al público, con la poética de los títeres que puede, a diferencia de un actor, realizar cosas que este no puede: volar, desaparecer, convertirse en otro personaje de manera inmediata. (I)