Servicios de inteligencia

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A raíz de la movilizaciones del mes de octubre pasado, que ocasionaron graves disturbios, vandalismo y daños a la propiedad, aparte de numerosos heridos, militares y policías secuestrados, y claros llamamientos a derrocar al Gobierno, más allá de la pertinencia de reclamos como la eliminación del decreto que causó esta conmoción, resulta evidente que dentro del marco de la protesta social, existieron elementos, que recibieron la consigna de caotizar al país con fines desestabilizadores.
Es muy claro que los organismos de Inteligencia y Seguridad que son los encargados de prevenir los hechos de conmoción interna y afectación a la paz y tranquilidad públicas, fallaron al no prevenir, y sobre todo alertar, que este tipo de situaciones podían producirse, ya que el decreto de eliminación de los subsidios a los combustibles fue solo el detonante de una acción a todas luces planificada con mucha anticipación, para desestabilizar a las instituciones democráticas y, eventualmente, generar un golpe de estado.
Cabe recordar que, durante la administración de Rafael Correa, la Seguridad Interna del país, fue objeto de una indebida politización, bajo conceptos de “Partido Único” practicados en regímenes totalitarios, donde se suprime la diferencia entre Estado, Gobierno y Partido, el único monopolizador del poder, con lo que de esta manera los servicios de seguridad interna pasan a control exclusivo de los intereses de aquel partido hegemónico y sus políticas. Si bien, la anterior administración no consumó este proyecto, si dejó un organismo politizado que se encargaba de la Seguridad Interna y las labores de Inteligencia respectivas. Claro que el actual Gobierno eliminó ese organismo, pero la Inteligencia quedó seriamente debilitada.
Es necesario que estas importantes tareas destinadas a preservar el orden democrático de la diversas amenazas que sufre en la actualidad, como desestabilización, terrorismo, narcotráfico, puedan ser conjuradas, y sobre todo prevenidas a tiempo, mediante organismos de Inteligencia y Seguridad que no cumplan consignas partidistas sino que velen por los intereses del país, es decir los de todos los ecuatorianos y no solo de un grupo político o social.