Peajes

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No se trata de una novedad. En países altamente desarrollados y en proceso de desarrollo encontramos que en varias vías de comunicación se cobra peaje por su uso; el nuestro no es una excepción. No se trata de un impuesto, sino de una módica contribución para el uso de este servicio y, en la gran mayoría de los casos, está destinado al mejoramiento de las carreteras o a la construcción e innovación de otras necesarias para la colectividad. Los que pagan son los propietarios de vehículos y poseer uno de ellos es un indicador de mejores condiciones económicas. Si se trata de transporte público, dado el número de ocupantes, la incidencia en el costo de pasajes es muy reducida.
Por décadas los cuencanos hemos protestado la precariedad de la salida sur de nuestra ciudad que da lugar, en determinadas horas y días a atosigamientos muy molestos y hemos reclamado su mejoramiento. Gobiernos como el anterior que se jacta del mejoramiento de las carreteras en el país, se olvidó de nuestra provincia y esta obra urgente quedó en palabrería. Se anuncia que se construirá una amplia vía y que para su financiamiento se cobrará peaje. Consideramos una decisión realista, aunque no faltarán amigos de la gratuidad total que protestarán.
Obras de trascendental importancia en la comunicación vial se han construido mediante este financiamiento. Uno de los casos más notorios es el puente sobre el río Guayas que tanto nos beneficia. La compañía que se encargó fue pagada mediante derecho a cobrar peaje por un número de años. Terminado el período se mantiene esta contribución para financiar otras obras Muy raro sería encontrar alguien que se empeñe en eliminarlo ya que los beneficios del servicio son evidentes. En el caso de la salida sur de nuestra ciudad creemos que los cuencanos debemos aceptar esta decisión, so pena de seguir lamentándonos por décadas de su ausencia. Se trata de una obra concreta y no de un impuesto nacional cuyo destino desconocemos.