Concluye la multitudinaria romería a la Virgen del Quinche

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Miles de personas se reunieron este domingo en oración durante una misa campal en la localidad de El Quinche, al término de la peregrinación a la virgen del lugar, una de las más tradicionales de Ecuador.

Cientos de caminantes comenzaron su recorrido el pasado viernes, pero la gran mayoría se sumaron entre la tarde y noche del sábado para concentrarse hoy en el Quinche, donde la romería terminó con una misa, como todos los años.

Este año, la peregrinación tuvo un episodio lamentable con el fallecimiento de un hombre de aproximadamente setenta años, ocurrido el sábado.

Una fuente del Cuerpo de Bomberos de Quito confirmó a Efe que el ciudadano “recibió atención inmediata” por parte de paramédicos presentes en el campo Mariano del Santuario del Quinche, pero falleció de un paro cardiorespiratorio.

El Municipio de Quito y autoridades de control desplegaron operativos para garantizar la seguridad de los miles de feligreses que año a año se suman a la tradicional romería al Quinche, localidad situada unos 40 kilómetros al noreste de Quito.

El santuario y la iglesia de esa parroquia rural recibieron en 2015 al papa Francisco en una de sus paradas en Ecuador, que también incluyeron las grandes urbes de Quito y Guayaquil.

En los 418 años de fiestas en honor a la Virgen del Quinche, la Policía había calculado que este fin de semana participarán en la romería alrededor de un millón de personas, pero no se ha revelado aún el número de participantes.

El Municipio de Quito anunció este domingo que mañana ofrecerá una rueda de prensa para presentar el balance de emergencias suscitadas durante la peregrinación.

La Virgen del Quinche es una de las imágenes marianas más veneradas del país andino, foco de peregrinación y una devoción que la han hecho valedora, en mayo pasado, de una réplica en forma de mosaico en el Vaticano.

Está entronizada en un imponente santuario de estilo neorománico que terminó de erigirse a principios del siglo pasado en la pequeña población andina próxima a Quito.

En 1945 fue coronada como “Reina de Ecuador” y es una reconocida reliquia patrimonial del país.

Se trata de una escultura de madera tallada en el siglo XVI por el artista de la escuela quiteña Diego de Robles, que solo sale de su vitrina dos veces al año.

De apenas 66 centímetros, la talla de rostro moreno está revestida por un amplio y lujoso ropaje de brocado cubierto en gemas, bordado con hilos de oro y plata, y reposa sobre una gran media luna apocalíptica, que realza su diminuta figura.

En su mano derecha sostiene un cetro y en la izquierda al niño con el mundo en actitud de bendecir, una figura que cuenta con réplicas en diferentes partes del mundo como España y Estados Unidos, de numerosa comunidad ecuatoriana y donde también propicia peregrinaciones. EFE