Semejanzas y diferencias

Mario Jaramillo Paredes

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Me parece que entre Evo Morales y sus compañeros mandatarios del socialismo del siglo XXI hay varias diferencias y algunas semejanzas.
La primera diferencia es que Evo Morales no es un pillo. Mientras los Kitchnert, Correa, Lulas, Ortegas, Maduros y podridos, se llevaron hasta la espada de Bolívar que camina por América Latina, Morales-que se sepa por lo menos- no está acusado de corrupción. Por allí hubo alguna denuncia de que había favorecido los negocios de una amante, pero aparte de ese lio de pospago y alcoba, no hay otros casos pendientes. Es la diferencia con quienes aprovecharon la presidencia para hacer revolucionarios negocios.
Hay otra diferencia importante. Mientras sus ex compañeros destrozaron la economía de sus países, Evo, sin títulos ni alardes, manejó bien la economía, estabilizando a Bolivia, a diferencia de lo que ocurrió con Ecuador, Argentina, Brasil y Venezuela. Una tercera diferencia: no fue prepotente ni vanidoso.
Desde luego que tuvo semejanzas. Usó a su antojo a tribunales electorales, cortes de justicia y organismos constitucionales- todos con minúsculas- integrándolos con sumisos servidores. De hecho su caída se precipitó por el servilismo del Tribunal Constitucional que aprobó una reelección prohibida y un organismo electoral que, igual que ocurrió en el Ecuador, de un solo apagón, viró los resultados. Allá están presos los que lo integraban. Aquí, algunos están premiados. La semejanza mayor: no fue capaz de dejar el poder. Rompió todas las normas y los límites de la decencia para seguir siendo “compañero” Presidente. (O)