Los colores y texturas de Hernán Illescas

El “trabajo matérico” es parte de su estilo. Los peces, la identidad, los sentimientos ante la deshumanización están presentes en su obra. Por cuarenta años de trabajo en la pintura y las artes visuales desde cuando adolescente, la producción de unas 3.000 obras y una labor artística multidisciplinaria que “ha permitido trasmitir al mundo la memoria colectiva de la ciudad de Cuenca”, el Concejo Cantonal concedió al artista Hernán Illescas, la presea Hernán Crespo Toral, entregada en la pasada Sesión de Cabildo, el 3 de Noviembre.

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Hernán Illescas ante algunas de sus obras en su galería, donde muestra la serie de su obra “Imperfecta belleza”

El “trabajo matérico” es parte de su estilo. Los peces, la identidad, los sentimientos ante la deshumanización están presentes en su obra.

Por cuarenta años de trabajo en la pintura y las artes visuales desde cuando adolescente, la producción de unas 3.000 obras y una labor artística multidisciplinaria que “ha permitido trasmitir al mundo la memoria colectiva de la ciudad de Cuenca”, el Concejo Cantonal concedió al artista Hernán Illescas, la presea Hernán Crespo Toral, entregada en la pasada Sesión de Cabildo, el 3 de Noviembre.

Sus obras copan las paredes y espacios de su galería, (cale José Alvear 1-91 y avenida Solano). Son trabajos de diversas épocas y diversa temática, pero con un estilo en que predomina “un trabajo matérico”.

Sus cuadros tienen una especie de textura lograda a base de una capa de pintura en torno a las figuras centrales, capa de múltiples líneas, trazos y formas. A su vez, las figuras centrales se descomponen o contienen otras en su interior.

Los peces es un elemento que aparece con frecuencia en la obra de Illescas, quien también resalta la identidad de los pueblos originarios, lo mismo que la inquietud, el dolor, la protesta por la hechos que marcan la deshumanización del mundo contemporáneo.

Con más de 230 muestras, el maestro ha llevado su arte por el país y el extranjero: a Alemania, Argentina, Austria, Colombia, Canadá, China, Corea, España, Estados Unidos, Francia, Holanda, Italia, México, Perú y Suiza.

A través de un diálogo entre el soporte y las formas ha explorado temas como la memoria, el cuerpo, la identidad. Sus propuestas han incorporado el medio rural o urbano y la iconografía contemporánea para investigar sobre la condición humana”, escribe José Carlos Arias, historiador y curador de arte.

Parte de su obra se puede agrupar en las series Calentamiento global y peces, La memoria y la tierra, La migración, El holocausto, Los Sueños, Las vacas locas, entre otras.

Sus orígenes en el arte están en un germen sembrado en 1978 cuando con 15 años de edad ingresó a la Escuela de Bellas Artes y para 1980 se graduó, al mismo tiempo, de bachiller (en el colegio Francisco Tamariz) y en las artes. Cursos posteriores en el ex-CREA, en repujado de cobre, pan de oro y técnicas artesanales completaron su formación.

Definido por la pintura tuvo un tránsito desde el indigenismo a lo figurativo, de ahí a un simbolismo y a forjarse un “sello propio” que estima es lo fundamental en el artista para crecer y dinamizarse. (AVB)-(I)

 

LOS PREMIOS

Siete premios y 12 menciones de honor son parte del currículo del artista, entre ellos, el “Salón de Julio” y el “Salón de Octubre”, de 1997 y 2001, en Guayaquil.

Imperfecta belleza” es un tema con el que agrupa parte de sus obras, de expresión estética atractiva pero que encierran inquietud y hasta dolor, como en “Torrente”, sobre el desborde de la una laguna minera en Brasil. La textura de la tierra, el magma de un volcán.

También ha incursionado en murales, incluso de cerámica. Sus obras están en la gobernación del Azuay, en la Corte de Justicia, en el obelisco del Portete de Tarqui y participó en el de la Federación Obrera.(AVB)-(I)

DETALLE

El proyecto inmediato del artista es un gran mural a Cuenca, a propósito del bicentenario de su independencia que se apresta a celebrar