¿Prepotencia?

361

Además de un hecho real, este término se refiere a la actitud de personas o grupos que, sobredimensionando su real poderío, tratan de imponerse a una colectividad. En política suele darse este fenómeno como una pretensión de autoritarismo, que es inapropiado, por decir lo menos, en una democracia en la que los acuerdos y consensos son los caminos para superar problemas al demostrar que las partes en discordia deben ceder parcialmente a sus posiciones. Actuar de manera unilateral, obstaculiza la superación de conflictos colectivos o, por lo menos, dilata su solución. Esta actitud se agrava si es que, previamente, ha habido un acuerdo de tomar decisiones en grupo mediante diálogos.

El paro del mes pasado en el que tuvo un papel preponderante la CONAIE, demostró la difícil situación económica de nuestro país y cuestionó medidas tomadas por el gobierno. Este paro “pacífico” estuvo acompañado de delitos violentos como saqueos, incluyendo el incendio del edificio de la contraloría y la agresión física a personas y medios de comunicación. La CONAIE manifestó que no eran los responsables y que se trataba de infiltrados. Aceptando esta posición, lo real es que el paro, por lo menos, creó condiciones apropiadas para que antisociales comerán los delitos mencionados.

La organización indígena, en lugar de participar con el gobierno para buscar soluciones conjuntas como se había acordado, presentó su propio planteamiento. Se trata de un grupo minoritario –según el último censo el 7% de la población- y tiene derecho a hacerlo; lo grave es que no cumplió con un compromiso de actuar en conjunto. Los dirigentes formales de una organización son personas que deben responder por sus actos y declaraciones, pero es muy grave que lo hagan a nombre de la institución como referirse al primer mandatario en términos vulgares aludiendo a una limitación física, como manifestar la “necesidad” de crear un ejército paralelo con su gente. La prepotencia ningún bien trae a una institución.