Transformación de Cuenca en 200 años

La ciudad de Cuenca, antes de su fundación, estaba habitada por los Cañarís. A finales del siglo XV los incas conquistaron el territorio Cañarí y fundaron Tomebamba, centro urbano de relevancia dentro del Imperio Incásico.

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Las iglesias a su debido tiempo marcaron el crecimiento urebanístico de la ciudad tal es el caso de la Iglesia de San Blas. Archivo

“La ciudad ocupaba un área de 40 a 50 hectáreas, entre la actual iglesia de Todos Santos y el borde suboriental de la ciudadela Cañaribamba”, la misma que fue destruida en 1530 por la guerra civil de los Incas. (sacada de “CUENCA: SU CRECIMIENTO URBANO Y PAISAJÍSTICO DESDE 1950 – 2008”; sus autoras Angélica María Álvarez Quito y Juliana Francisca Serrano Fernández, tesis previa a la obtención del título de Licenciadas).
Desde la Fundación española, la ciudad se inicia ocupando solamente lo que hoy consideramos como el Centro Histórico. Con el transcurrir de los años ocupó otros sectores como el Ejido. En la actualidad, la ciudad de Cuenca se extiende hacia las parroquias rurales aledañas.
El crecimiento urbano de Cuenca se debe entender en tres etapas:
Siglo XVI: formación de un anillo o cinturón de las Iglesias
Con la Fundación de Cuenca se fijaron los cimientos de la nueva ciudad y se inició la construcción de las iglesias. Se creó el monasterio de San Francisco que fue el único en Cuenca durante los primeros veinte años. Para finales del siglo XVI, ya existían tres monasterios en la ciudad: San Francisco, San Agustín y Santo Domingo, los cuales dejaban entre sí espacios vacíos dando lugar a la formación de un anillo o cinturón de las iglesias.
Durante este siglo (XVI), la economía de la ciudad se centró en la explotación minera que con el pasar de los años estas minas se cerraron. Alrededor de 1580 la agricultura de cereales y el ganado reemplazaron a la minería como base de la economía.
Siglo XVII-1950: Rellenamiento del interior del cinturón
La ciudad ocupaba, en el siglo XVII, 125 hectáreas, con una población de 2.500 españoles; crecimiento que obligó a ocupar los espacios que dejaron la construcción de las iglesias. A dicho proceso se lo llama el rellenamiento del cinturón interno de las iglesias; y, a los que se encontraban fuera, eran llamados los Ejidales que eran terrenos comunales. En estos lugares se asentaban las denominadas Quintas, Cuadras o Huertas.
En el siglo XVIII Cuenca experimenta un notable crecimiento físico y económico. Según Julio Carpio Vintimilla, el crecimiento económico de la ciudad se refleja así: “La ciudad había logrado dinamizar la agricultura de su región, las artesanías empezaban a desarrollarse, el comercio progresaba”.
En la primera mitad del siglo XX Cuenca, se desarrolló en cuanto a la dotación de infraestructura: en 1924 se inauguró la primera planta de agua potable, se inicia la instalación de telefonía automática, se adoquinaron las calles y se establecieron plazas para el intercambio comercial: la plaza de San Francisco y la plaza de San Sebastián.
Después de 1950: crecimiento hacia el exterior del cinturón.
Una muestra del progreso de la ciudad de esta época es la apertura de nuevas plazas de trabajo y actividades laborales, una de ellas, la Universidad de Cuenca que en 1950 ofrece las carreras de Derecho, Medicina, Odontología, Ingeniería Civil y Farmacia, situación que fortaleció a la cultura cuencana. Además, dicho progreso se manifiesta por la conformación “de la Empresa Eléctrica Miraflores en Saymirin, cuyos orígenes se encuentra hacia finales de 1949”. Para este año Cuenca, comprendía 850 hectáreas.
A partir de 1950 los terrenos de la orilla derecha del Tomebamba comenzaron a urbanizarse. Aspecto que transformó el paisaje de Cuenca, ya que en esa zona se contaba con la presencia de grandes quintas.
“Con respecto a 1950, el área edificada casi se cuadruplicó de 200 has a 700 has en 1975. Cosa similar ocurrió con el crecimiento poblacional: en 1950 Cuenca tenía 40.000 habitantes y en 1974 alcanzó 104.667 habitantes”.
Para 1995 el crecimiento en superficie de la ciudad alcanzo 5.500 hectáreas, situación que hizo que el área urbana de la ciudad incluya a las parroquias rurales como Ricaurte, San Joaquín, Baños, Turi, Sayausi.

Indicadores del crecimiento urbano y paisajístico de Cuenca

“Traza primitiva de la ciudad de Cuenca, según el Acta de su fundación” realizada por Octavio Cordero Palacios a comienzos del siglo XX. Consta en el trabajo monográfico en mención.

Indiscutiblemente el vehículo es un motor que dinamiza tanto el crecimiento, como el comercio y genera la vida de la ciudad. Con la introducción del vehículo a pesar que en nuestra ciudad aparentemente las distancias eran cortas, permitieron la expansión y que vaya cambiando incluso la trama original en forma de damero o cuadrícula, pero conforme nos alejamos del centro a la periferia, el vehículo juega un papel fundamental.
El vehículo fue un motor importante, ágil, que motivó no solo la vida misma en la ciudad, acortó distancias y al acortar distancias proporcionó muchas ventajas.
Buenos servicios
Los servicios básicos son indicadores directos del crecimiento de la ciudad y su calidad de vida, quieran o no los cuencanos tenemos un excelente servicio en cuanto al agua potable. Tenemos la electricidad, comunicación y alcantarillado entre otros.
Cuenca está mal servida en vialidad, en carreteras, en caminos vecinales, a tal punto que nuestros pueblos, lo hemos hecho solo los cuencanos y los azuayos, porque no es que hemos recibido ayuda del poder central, el norte es un país y hacia el sur es otro.
Uno de los servicios que ya no está cumpliendo su rol es la telefonía fija, porque ha sido sustituido por el celular que se conoce como telefonía móvil, comunicando a todo el cantón Cuenca con los cantones de la provincia, con el resto de provincias e inclusive con el exterior. Pero no es que Etapa no puede brindar la telefonía fija, sino que se ha perdido el interés, reemplazada por la tecnología actual.
La migración y sus remesas
En el crecimiento de la ciudad la migración ha jugado un papel indispensable y fundamental, en un principio con la migración local y luego a nivel internacional. Tenemos 15 cantones, pero ninguno de ellos comparados con el cantón Cuenca en cuanto a extensión y desarrollo.
La migración campo-ciudad se aplica en Cuenca, se ha alimentado de las poblaciones de los cantones, parroquias rurales y también de la provincia vecina, la ciudad de Azogues.
La migración internacional se dio debido a la paralización de las actividades básicas, como la producción de sombreros de paja toquilla, el tipo de agricultura que es de subsistencia caracterizada ni siquiera por el minifundio sino el micro-minifundio que ya no vale para la agricultura productiva.
Azuay y Cañar son las provincias que empezaron a dar ya sea buen o mal ejemplo de la enorme migración por diversas causas. Las remesas son bienvenidas, pero estas no volvieron al campo sino a la ciudad, cambiando su fisonomía, que empieza a vivir gracias al dinero que envían y esto en vez de ser cien por ciento beneficioso nos va convirtiendo en una ciudad muy cara, una ciudad en la que no estamos produciendo en cantidad, para sobrevivir, sino que se vive de las remesas y de las divisas; pero, gracias a la circulación de capital ha permitido que se desarrolle el comercio, el trabajo, el empleo, la construcción entre otras cosas.
Hacia donde tenemos que crecer
En temas de planificación, el municipio debe sentarse y decir, el crecimiento de la ciudad debe ser así, en el sentido de que no se vaya a producir un crecimiento más desorganizado del que ya está, tenemos áreas que no podemos poblar, como Turi, el Carmen de Guzho por la inestabilidad del suelo.
El futuro de Cuenca tiene que estar debidamente programado y planificado y es la obligación del Municipio y del Concejo Cantonal que en conjunto con la Prefectura deben complementarse con los cantones que rodean la provincia o que la conforman, tiene que ser una planificación integral consensuada, pero, no para 10 años sino mínimo unos 50 años.
El Centro Histórico va a convertirse con el tranvía en un pueblo fantasma, la gente ya no vive en el centro y cuando viven en las casas del centro muchas de ellas se han convertido en pequeños tugurios o pequeños conventillos.
Con la migración de los venezolanos y el problema de vivienda que tenemos sumado al problema social, económico y urbano en Cuenca, tenemos una sobrepoblación sobretodo de migrantes extranjeros concretamente de venezolanos, colombianos y peruanos que llegaron en bastante cantidad que están copando el suelo de la ciudad de Cuenca, es por eso que la gente cuencana ha salido a vivir hacia las afueras.

Por: Segundo Gallegos Quezada
Fotos: Patricio Saquicela
El Mercurio-Cuenca