Manos de cuencanos son “motor” económico

El sector manufacturero es el primer rubro dinamizador del aparato productivo local.

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En la empresa Lenical, dedicada a la fabricación de calzado, colaboran 33 personas, de las cuales el 70 % son mujeres.

Cuenca es una ciudad que vive de la industria. Y es el sector manufacturero el que ocupa el primer lugar del Valor Agregado Bruto (VAB) con un 19,78 %, de acuerdo con cifras de 2017, recopiladas por el Grupo de Investigación en Economía Regional (GIER) de la Universidad de Cuenca. En segundo puesto está el área de Actividades Profesionales e Inmobiliarias con el 15,14 %; le sigue la Construcción con el 14,92 %; y, en cuarta ubicación, el Comercio con el 12,48 %.
Fibroacero y Lenical son dos empresas que ayudan a explicar estos indicadores y la importancia de la manufactura como motor dinamizador de la economía local.
La primera de ellas está emplazada en el Parque Industrial; fue constituida en 1978 como una iniciativa familiar y en el curso de cuatro décadas ha ido creciendo de forma sostenida. Hoy está integrada por un diverso componente accionario. Empezó con la fabricación y comercialización de cocinas y cocinetas, cilindros de gas y congeladores bajo la marca Duragas que luego cambió a Ecogas -se mantuvo hasta 2015- y actualmente es Ecoline con la que además produce televisores y más artículos de la llamada línea de hogar. Da empleo a unas 415 personas, de las cuales 300 están en las plantas de producción. Diego Malo, director general de Fibroacero, afirma que las perspectivas empresariales son mantener la presencia comercial en Ecuador y en otros 12 países en donde han llegado con su cartera de productos.
En Lenical, ubicada en el sector de Racar, Joanna Montero trabaja en el armado de puntas de los calzados que fabrica la compañía que, como un emprendimiento artesanal de Lenin Nivelo, surgió en 1988 y se amplió hasta formalizarse estatutariamente en abril de 2014. Joanna integra la nómina de 33 empleados cuya edad promedio va entre 25 y 30 años. El 70 % son mujeres. La capacidad mensual total de producción es de 4.800 pares de calzado, pero, al ser un rubro variable, al año se registra una facturación de 57.600 pares. El lema de la empresa es: “Mejoramos…crecemos”.
Poleth Nivelo, jefe de Recursos Humanos, afirma que hay un estricto control para que los procesos sean eficientes y se tengan productos de calidad.
El hecho de contar con mano de obra calificada y empresas sólidas le lleva a decir a Rodrigo Mendieta, decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Cuenca, que la ciudad tiene potencialidades para afianzarse como un polo de desarrollo y un referente para el país. Hace tres recomendaciones: mirar al mercado internacional, mejorar la conectividad regional, y apuntalar la formación técnica y tecnológica del capital humano que se posee. (I)

Los retos y desafíos para una ciudad que es polo de desarrollo

La manufactura se ubica como la principal área de producción y generadora de empleos con buena remuneración.

Dos particularidades bien marcadas tiene la economía cuencana. La primera es que tiene un Valor Agregado Bruto (VAB) per cápita que está por encima del promedio país. En el 2017, por ejemplo, este indicador a nivel local fue de 7.200 dólares; mientras que, en ese mismo período, el nacional fue de 5.700 dólares.
Lo segundo es que cuando el Ecuador entra en época de desaceleración o recesión y cae la producción, la economía de Cuenca no decae al mismo ritmo al tener una sólida base económica. A esas cifras recogidas por el Grupo de Investigación en Economía Regional (GIER) de la Universidad de Cuenca, Andrés Robalino, director ejecutivo de la Cámara de Industrias, Producción y Empleo (CIPEM) suma una más: Cuenca y el Azuay pagan 800 millones de dólares en impuestos. El problema es que recibe apenas 100 millones. Ahí apunta uno de los retos para la ciudad: presionar al gobierno una redistribución justa de las rentas. También ve necesario incentivar al sector privado para asegurarle mayor competitividad que se traduce en empleo y desarrollo. Observa que solo considerando a los 131 socios de la CIPEM estos generan 50.000 empleos directos e indirectos.
Otro desafío concreto lo menciona Jaime Moreno, director ejecutivo de la Cámara de Comercio. Para él es urgente la definición de suelo industrial. Y cree que eso pasa únicamente por decisiones de los gobiernos seccionales. De paso apunta que para los comercios resulta vital controlar la informalidad porque provoca una competencia desleal. El tiempo se acorta, estamos en la línea de potenciar a Cuenca o vamos en retroceso, advierte en su comentario.
En igual expectativa se encuentra el sector turístico. Tania Sarmiento, exdirectora municipal de la Fundación Turismo para Cuenca, está convencida que la llamada “industria sin chimenea” es una alternativa para dinamizar la economía. Las estadísticas muestran que la ocupación hotelera ha ido del 36 % en 2016 al 38 % en 2018. Las perspectivas para fines de 2019 son del 40 %. Y aunque ha habido momentos adversos opina que, en unidad de fuerzas, se saldrá adelante.
Desde su visión, las condiciones están dadas y en esa línea lo inmediato, agrega, es contar con un plan de marketing, una “marca ciudad” y recursos para promocionar internacionalmente a una urbe que lo tiene todo: infraestructura hotelera, bella arquitectura y, sobre todo, la hospitalidad de sus habitantes, algo único e invalorable. (I)

Por: Diego Montalván S.
dmontalvan@elmercurio.com.ec
Fotos: Xavier Caivinagua A.
El Mercurio-Cuenca