Los jóvenes quieren ser escuchados

La Universidad del Azuay es la única institución que tiene una carrera relacionada con la minería. Y los estudiantes de ella quieren hablar del tema.

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A la carrera de Minas de la Universidad del Azuay asisten jóvenes de Azuay, Morona Santiago, Cañar y Loja.

En los distintos medios de comunicación —sean estos tradicionales y no tradicionales; formales e informales— el tema minero, sobre todo en la provincia del Azuay, ha encabezado la agenda noticiosa y ha estado en los titulares desde que por primera vez en la historia del Ecuador se llevó a cabo una consulta popular en Girón.

Y fue aún más histórico porque por primera vez la gente estaba por decidir sobre una actividad que no había sido tomada muy en cuenta en el siglo pasado y a principios de este: la minería metálica.
El 24 de marzo de 2019, los gironenses se acercaron a las urnas no solo para elegir a un alcalde sino para elegir, como la gran mayoría lo dijo: entre el agua y el oro.

No fue sorpresa: ganó el agua. Y entonces empezó una serie de acciones en el país para replicar lo que había pasado en Girón. La Corte Constitucional recibió solicitudes de Carchi e Imbabura, solicitudes de Cañar, y por supuesto, solicitudes en el Azuay.

Mientras la Corte analizaba los pedidos de consulta popular, los medios, para hablar de la minería metálica, tomaron como fuentes a los políticos, investigadores, profesionales, analistas, pero se olvidaron de los que aún no son nada, de los que no tienen una etiqueta: los estudiantes.

Los estudiantes de minería, dicho por ellos mismos, se sintieron relegados del tema que les compete más que a otros si se habla netamente de la minería.

“Nosotros no tenemos mucho apoyo en cuanto a nuestra carrera, lamentablemente en Cuenca, más que todo, se ha hecho muy político el tema. La minería es un enemigo muy fácil, porque cualquiera critica la minería desde el punto de vista político, pero más bien es un tema técnico que debíamos tener en cuenta más que la política”, dice Mateo Carpio, presidente estudiantil de la Escuela de Minas de la Universidad del Azuay.

¿Cómo estudiar minería mientras fuera de las aulas se debate si debería o no permitirse la minería metálica en Ecuador?

Para responder esa pregunta, Mateo y sus compañeros, que son los únicos estudiantes del Austro que estudian Minería porque en el sur del Ecuador, la Universidad del Azuay es la única institución que la oferta, han buscado de una u otra manera involucrarse en las conversaciones a través de comunicados y explicaciones técnicas.

“Necesitamos una explicación técnica. Necesitamos diálogo. Necesitamos dejar a un lado los fanatismos para hablar sobre lo que sucede con la minería. Hay que despojarnos del miedo que tenemos como ciudadanos y juntarnos para hablar, porque no estamos hablando del tema desde la parte técnica”, dice Mateo.

Hablar con la gente, no con los mineros

Uno de los problemas en los que se han visto envueltos los estudiantes de Minería es que al organizar eventos o talleres o conferencias están los mismos de siempre: los que saben de minería, los que conocen del tema: los mineros.

No llegan los que no saben de minería. Y esto es un reto para los jóvenes estudiantes que se preguntan: ¿cómo hago para llamar la atención de la gente que no sabe de minería pero que aun así la critica?

“Creo que los medios, cualquiera que sean estos, los políticos, los actores, todos deberían darnos un espacio para opinar sobre la minería. Estamos muy relacionados con el tema y deberían darnos voz, creo que por allí empezaríamos a acercarnos a la ciudadanía para dialogar”, dice Mateo Carpio.

La universidad vigila

Mientras los jóvenes estudiantes buscan espacios afuera de las aulas, adentro todo es diferente, porque en su caso, al estar en la Universidad del Azuay, han tenido la oportunidad de también ser parte de quienes vigilan que se esté realizando de manera correcta y responsable los trabajos, y que estos no contaminen.

“Tenemos firmado dos convenios con ETAPA para monitorear el tema del agua tanto en los proyectos de Loma Larga como el Río Blanco. Y aquí es donde nosotros podemos decir a ciencia cierta cuál es el tema técnico respecto al agua”, dice Leonardo Núñez, director de la Escuela de Minas de la Universidad del Azuay.

Para el director es importante saber qué es lo que están haciendo las empresas mineras, porque con ello pueden explicar a la ciudadanía qué está pasando. A más de ello, el objetivo también es que los jóvenes se sientan seguros de lo que están estudiando.

Según Núñez, hace un par de años se inscribían entre 50 y 60 jóvenes en primer ciclo de la carrera de Minas, pero desde que se generó inestabilidad en el país por la minería metálica, el número ha disminuido. Por ejemplo, en el ciclo actual que inició en septiembre solo hubo 27 jóvenes inscritos.

“Los padres también tienen que ver. Si mi hijo me dice que quiere estudiar Minería, pues le va a decir que no porque no hay garantías. Y como padre uno no quiere ver que su hijo esté bien, que pueda tener un trabajo que le represente”, dice Núñez.

Con ese antecedente, miembros de la universidad ha elaborado campañas para visitar colegios y explicarles sobre la carrera, porque los que están relacionados con la carrera de Minas creen que se pueden hacer una “minería responsable”.

“Yo no estoy en contra que se cuide el agua y el medio ambiente, pero si vamos en la lucha con el medio ambiente, se debería ver el principal contaminante que tenemos, por ejemplo, los gases, la agricultura. Se debería ver todas las fuentes”, dice Carpio. (I)

Por: Andrés Maza
Fotos: Xavier Caivinagua
El Mercurio-Cuenca