La república de 47 días ahogada en sangre

Un movimiento libertario, una constituyente con diputados electos, los principios de una carta magna y un efímero gobierno que terminó por la represión.

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Monumento en honor a los héroes caídos en el Combate de Verdeloma. El obelisco, levantado en 1923 por las Fuerzas Armadas y los municipios de Cuenca, Cañar, Azogues y Biblián está situado a unos 3 Km de este centro cantonal en la comunidad Verdeloma. PSR

El 3 de Noviembre de 1820 se recuerda la liberación de Cuenca del poder de las autoridades españolas. Ese movimiento estableció un Gobierno propio, aprobó una Constitución y proclamó una República después de reunir una Asamblea Constituyente.
La República cuencana sólo duró 47 días antes de ser sometidas por la sangre y represión. Esta gesta tuvo protagonistas poco conocidos. Además del alcalde José María Vázquez de Noboa, principal impulsor del movimiento, están Tomás Ordóñez, herido el 3 de Noviembre de 1820 al intentar arrebatar las armas a una escolta militar española y están sus padres: Paulino Ordóñez y Margarita Torres.
Junto a ellos, Joaquín Salazar y Joaquín Crespo, que luchó en el combate de Verdeloma, se unió a las tropas de Antonio José de Sucre y murió tras la Batalla de Pichincha, reseña Juan Cordero Íñiguez, cronista vitalicio de Cuenca.
Otros personajes de destacada participación los señala Alfonso María Borrero en su obra “Cuenca en Pichincha”: Zenón de San Martín, participante, junto a Ordóñez y otros patriotas en el asalto a la escolta militar para conseguir armas; Juan Monroy, nombrado por Vázquez de Noboa, oficial de la milicia cuencana por su contribución a la lucha; Pedro Rodríguez, comisionado junto a Paulino Ordóñez para ir a Guayaquil a comprar armas.
Pocas armas llegaron, otras fueron capturadas por los españoles y la mayor parte nunca llegó porque Tomás Guido, agente enviado del general San Martín, recibió 10.000 pesos para los fusiles pero se quedó con el dinero.

Los Constituyentes
Del 12 al 15 de noviembre de 1820 se reunieron 37 diputados constituyentes azuayos que formaron el Consejo de la Sanción y aprobaron el “Plan de Gobierno”, “Constitución de la República de Cuenca”.
Los diputados fueron designados por sus corporaciones y parroquias, algunos por delegación y otros por cierta forma de voto popular, según Octavio Cordero Palacios en su obra “Estudios Históricos”.

Los diputados
José María Vázquez de Noboa, Francisco Chica, Alejandro Rodríguez, Custodio Vintimilla, Felipe Serrano, José Cárdenas, José María Borrero, Joaquín Salazar, Bernardino de Sisniegas, Manuel Ramírez, Miguel Rodríguez, Francisco Cueto, José Ochoa, Juan Aguilar, Manuel Dávila, Miguel Malo, Juan Contreras, José de la Vega, Pedro López, Bonifacio Ramírez, José Serrano, Juan Gómez, Mariano Mora, Juan Bautista Girón, José Machuca, Antonio Moreno, Manuel Ullauri, Juan Jaramillo, Manuel Guerrero, Francisco Illescas, Santiago Arias, Juan Zhunio, Felipe Tello, José Vintimilla, Manuel Dávila y León de la Piedra.(AVB)-(I)

Los héroes sacrificados del Combate Verdeloma

Alegoría a los próceres 3 de Noviembre, donde resalta José María Vázquez de Noboa, cadenas rotas, armas, banderas y una imagen de la Libertad que le tiende una corona de triunfo. Se encuentra en el museo Remigio Crespo, hecha en madera, (aproximadamente 1,40 metros), obra de Filóromo Quishpe. PAR

Tras el movimiento subversivo del 3 de noviembre y previendo una reacción española contra la insurrección, se formó una tropa cuencana, mal armada, mal entrenada y sin comando profesional.
Las fuerzas españolas prefirieron atacar a los cuencanos antes que a la rebelde Guayaquil, gracias a lo cual pudo esta ciudad conservar su libertad dice el historiador Juan Cordero.
La tropa cuencana se enfrentó al ejército español dirigido por el coronel Francisco González, en Verdeloma, cerca de Biblián, el 20 de diciembre de 1820 donde fue derrotada con cientos de bajas. Este combate terminó el intento de libertad del 3 de noviembre y su efímera república, una libertad de 47 días. Algunos de este ejército patriota cuencano y víctimas del combate fueron:
Manuel Chica Ramos, León de la Piedra (abogado y secretario de la Constituyente), Pedro Zea, Pedro y Felipe Serrano, Ambrosio Prieto. Además:
José Cisneros y José Félix Heredia (sus comandantes), Zenón de San Martín, Tomás Ordóñez, Juan Álvarez, Pedro Zeas, Miguel Pino, Vicente Monroy, Ignacio Ochoa, Felipe Serrano, Pedro Serrano, Manuel Serrano, Pedro Argudo, Francisco Carrasco, Ambrosio Prieto, José Suero y Pichopata (jefe indígena shuar de la zona de Gualaquiza).
Además, Evangelista Landázuri, Manuel Picón, Manuel Chica, Casimiro Martínez, José Moscoso, Miguel Crespo, Nicolás y Agustín Clavijo, José María Espejo, Jerónimo Illescas.
Antonio Castillo, Pedro Dután, Antonio Gómez, Manuel Romero, Andrés Tacuri, Mariano Jara, Francisco Masón, Ambrosio Campoverde, Francisco Hato y numerosos indígenas sin identificar, mencionados por Juan de Ortega, cura párroco de Biblián, quien certificó haber dado sepultura a los últimos, entre patriotas y realistas.
Cordero Palacios resalta la participación en el combate de Verdeloma de dos personajes de Gualaquiza: José Suero y el jefe indígena Pinchopata. El historiador Carlos Urdiales, –relacionado con la cultura shuar-, resalta la participación de este personaje en la lucha de independencia. ”Pinchupá”, en shuar, significa “gavilán”, señala.
Tras Verdeloma, historiadores como Alfonso María Borrero mencionan, aunque sin citar nombres y documentos, que el coronel español Francisco González, que derrotó a los rebeldes, retomó el poder y tomó represalias contra Cuenca.
Hizo fusilar a 28 patriotas y formó una “junta de secuestros” que expropió y remató los bienes de numerosos comprometidos con la causa patriota.
En la última fase de la guerra de independencia, cuando las tropas multinacionales del general Sucre entraron, pacíficamente, en Cuenca, Susana de Bobadilla se comprometió abastecer de auxilios para 8 días y con sus recursos, a toda la tropa patriota –más de 1.000 hombres-. Este aporte es notable, destaca el historiador, Juan Cordero.

Por: Ángel Vera Bravo
Fotos: Patricio Saquicela
El Mercurio-Cuenca