La planificación local va hacia ahorro de terreno

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Pedro Jiménez, Vanessa Guillén y Felipe Quezada, arquitectos especialistas en diferentes áreas.

En una década más Cuenca tendrá 140.000 habitantes más de acuerdo con las proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC). Actualmente tiene cerca de 650.000.
Uno de los principales retos a futuro que tiene esta urbe es la proyección urbanística y esto es analizado por tres jóvenes arquitectos especialistas en diferentes ramas. Ellos son: Vanessa Guillén, arquitecta y máster en eficiencia energética; Pedro Jiménez, arquitecto y doctor en Teoría e Historia de la Arquitectura; y Felipe Quesada, doctor en Arquitectura y Urbanismo. Todos son investigadores.
Quesada explica que la arquitectura ha evolucionado rápidamente por el aporte de las tecnologías y asimismo por las herramientas e instrumentos que se utilizan para la proyección arquitectónica.
Para Quesada esta evolución responde a que la sociedad ha aumentado sus ingresos, su nivel, calidad de vida e ingresos per cápita, lo que la ha vuelto más exigente en sus condiciones de habitabilidad.
A decir de este profesional “Eso ha hecho que la arquitectura con su presencia a nivel de la ciudad vaya modificándose, se vaya extendiendo a la periferia y por cuestiones de plusvalía también se vayan incorporando tecnologías…”.
Una de estas es la domótica, que son los sistemas capaces de automatizar una vivienda o edificación de cualquier tipo que aportan servicios de gestión energética, seguridad, bienestar y comunicación.
Por esto la configuración arquitectónica ha cambiado radicalmente y eso a su vez ha hecho también que los arquitectos nos especialicemos en diferentes áreas (…)”, enfatiza.
“La ciudadanía empieza a exigir parámetros sostenibles… ya no es como se planificaban las ciudades en la década de los 60, de las 70… Lamentablemente las ordenanzas no han ido acorde a lo que exige el ciudadano…”, acota.
Para Quesada en el futuro “vamos a tener ciudades más explosivas, una arquitectura con configuración diferente y a la vez el patrimonio va a ser mucho más valorado, pero más adecuado a las exigencias de esta nueva sociedad”.
Para Vanessa Guillén, arquitecta y máster en Eficiencia Energética, Cuenca es una ciudad intermedia y por tanto tiene un gran potencial en cuanto al desarrollo y crecimientos sostenible.
“Es bastante factible que en Cuenca las nuevas construcciones empiecen a ser eficientes energéticamente, en este sentido también la tecnología ha avanzado bastante…”, señala.
Esta profesional considera que para incluir la eficiencia energética en la planificación de la ciudad es fundamental el compromiso de todos los actores en el área de la construcción.
Para ella es necesario que el gobierno local genere programas de educación y promueva políticas en cuanto a aspectos sostenibles para lograr un equilibrio con el medio ambiente. (I)

“Pensar a la ciudad debe ser una tarea de vecinos”

La nueva proyección urbanística estará en manos de los vecinos según especialista. XCA

Pedro Jiménez, arquitecto y doctor en Teoría e Historia de la Arquitectura hace un análisis de como ve a la ciudad de Cuenca en el futuro en cuanto a su proyección urbanística.
Para él hay algo que cambiará definitivamente lo que fue el siglo XX, en principio por que la idea de imaginar la ciudad del futuro le correspondía a los técnicos y políticos.
“Creo que para el siglo XXI esa tarea de imaginar la ciudad debería ser una tarea colectiva, una tarea que ya no le corresponde tanto a los arquitectos sino que le corresponde a la ciudadanía, a los vecinos, en colectivo…”, dice.
Para él este va a ser una gran cambio y así entonces ya no será la ciudad de los arquitectos, urbanistas o políticos sino será la ciudad de los vecinos, que imaginarán la urbe de una forma colectiva.
De acuerdo con Jiménez esto es posible en la Cuenca del futuro y para esto las autoridades tienen una tarea vital, pero la preponderancia del lenguaje que se hable sobre el urbanismo en fundamental.
Cuenca es una de las ciudades más caras del país y esto también implica el costo del suelo, y allí hay otro reto a solventar para superar una serie de desigualdades que se han establecido. Estas están evidenciadas en el territorio, pues quienes estaban acostumbrados a pagar un arriendo de alto costo en zonas céntricas, al no tener las mismas condiciones se han visto obligados a desplazarse a las áreas periféricas.
A criterio de este arquitecto se trabaja en crear las mejores condiciones de vida para habitar la ciudad, pero paradógicamente no es posible vivir en la ciudad porque no alcanzan los recursos.
Y una de las formas de lograr una ciudad más igualitaria y democrática es construirla “desde abajo”, con la comunidad, entonces la planificación de la ciudad del futuro recaerá en las manos de los vecinos.
Ricardo Molina, es arquitecto especialista en proyectos de urbanismo, y también tiene un criterio en cuanto a la ciudad de Cuenca en el futuro. Para él es urgente un plan de gestión.
Reflexiona que, por ejemplo, en una década más la ciudad tendrá unos 750.000 habitantes y esta población necesitará más recursos: alimentos, suelo, servicios básicos, equipamientos, entre otros.
Pero destaca que entre las necesidades a las que se le debe prestar especial atención está la vivienda y el espacio para el desarrollo de la industria, que es la que garantiza fuentes de empleo y crecimiento económico.
De acuerdo con Molina hay aspectos que también se deben tomar en cuenta de manera prioritaria: el crecimiento desmedido hacia determinadas zonas que están en el límite de la zona urbana.
Y por eso cree que es urgente que el Municipio de Cuenca defina de manera técnica los límites de expansión urbana y la dirección por lo menos para los próximos 15 años. (I)

Por: Christian Sánchez M.
Fotos: Xavier Caivinagua A.
El Mercurio-Cuenca