Cuenca Ilustre

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El intento de independencia de nuestra ciudad, a diferencia con lo que ocurrió en Guayaquil, duró poco, pero marcó un hito en nuestra historia ya que, prácticamente trajo consigo la superación del colonialismo y el forjamiento autónomo de nuestro destino. Cuando volvemos la vista al pasado en fechas como ésta, resaltan los hechos positivos que se han dado y, con euforia, nos sentimos orgullosos. En el himno a nuestra ciudad, cuya letra proviene de uno de sus más connotados hijos: Luis Cordero, la califica de ilustre que hay que entenderlo como un reto para hacer realidad de manera permanente esta condición, superando limitaciones que todo conglomerado humano tiene.
En el país ha merecido el calificativo de “Atenas del Ecuador”, reconociendo de la ciudad de la Grecia clásica su proyección especial a las artes y las letras. En nuestra historia, sobre todo de la republicana, destacan un importante número de personas como escritores, de manera especial en la poesía lírica y pensadores. Pero más que al valor de personas creemos que este calificativo se pone de manifiesto por el especial interés que sus ciudadanos han tenido por el arte y la valoración que se hace a los que se destacan en este campo. Eventos que se mantienen en nuestros días como la Bienal de las artes y la Fiesta de la Lira testimonian esta visión del país.
Es importante que en un día como éste hagamos un paréntesis para reflexionar en la manera cómo hemos cumplido con esta condición y los retos que debemos asumir considerando a las generaciones que nos sucederán. La vida no se limita a un disfrute del presente y a una orgullosa valoración del pasado. Nuestra condición de temporalizados nos lleva a proyectarnos al futuro mediante la creatividad integral pues; en buena medida vivir es actuar para lograr resultados posteriores que tienen que ser positivos, ya que mejorar es propio de la humanidad y la satisfacción de crear entornos materiales y espirituales para que los que nos sucedan vivan mejor, es la mayor recompensa.