Academia apuesta por innovación constante

El rol de la educación académica afronta retos con cambios que apuntan a formar profesionales capacitados, pero que también sean buenos seres humanos para el servicio a las empresas y comunidad.

22
La Universidad del Azuay tiene 29 carreras. Esto implica de 6.000 a 6.500 estudiantes en proceso de graduación. Anualmente ingresan alrededor de 1.500 alumnos.

La base de la proyección universitaria es que a más de formar un profesional también se busca que sea un buen ser humano. Esta concepción es explicada por Martha Cobos, vicerrectora Académica de la Universidad del Azuay (UDA).
Desde la perspectiva expuesta, las universidades dentro de las mallas académicas han incorporado materias como el humanismo, ética, responsabilidad social, interculturalidad, entre otras.
La búsqueda de ser mejores seres humanos tiene varios siglos. A pesar de la denominada autonomía universitaria, no se puede negar la influencia de los poderes tanto eclesiásticos y económicos. En la historia de la humanidad, dado el avance de la ciencia y la indistrialización ha sido necesario capacitar a gente para que trabaje en las empresas. Así las entidades académicas se convirtieron y pusieron al servicio de un capitalismo que requiere personas preparadas para que realicen todo el trabajo. Sin embargo, con el pasar del tiempo esta línea ha deterioro al ser humano.
Ahora, “creemos que más allá de generar profesionales estamos formando seres humanos”, apunta Cobos.
Estos seres humanos deben entender que la profesión tiene que estar al servicio del otro y de la sociedad. Buscar un buen vivir, prosperidad en la vida, alegría, felicidad y romper con el mito de que para vivir o el objetivo de estar en la vida es el sufrimiento; “no, el objetivo de estar en la vida es la felicidad y hacia allá debemos construir”.
Una felicidad bien entendida es aquella que busca un bien común, no es solitaria, dice.
Desde esa visión, apunta que la educación ha ido cambiando, movilizándose y debemos ponernos a la altura de los tiempos y entender que el mundo es muy global y es necesario generar procesos de mayor tolerancia y comprensión entre todos.

Proceso
Hay prejuicios establecidos dentro de la cultura y de la familia, esto es difícil de romper. Una buena formación académica no necesariamente lleva a una tortura, sí a la dedicación, sí a la responsabilidad, pero acompañada de una visión que el mundo va más allá del sufrimiento.
Una dificultad del docente es pensar que lo más importante es el conocimiento. “Si no acabo el contenido esta semana, el alumno no va ha ser un buen profesional”. No es así. En la curva del aprendizaje el 75 % de las cosas se olvidan. Nuestro cerebro está estructurado para olvidar un gran porcentaje y el conocimiento general sirve para generar habilidades y enfrentar nuevas situaciones en la vida.
Ahora, lo importante es aprender a buscar dónde está la información, a relacionarse bien con el otro, a tener una cultura en el sentido de ser tolerante, dialogar, escuchar y buscar nuevas alternativas. Es un cambio de visión. “Las limitaciones son muy fuertes. Cuando pensamos en nuestros hijos, no siempre es mejor el que saca las notas sobresalientes, a veces resulta ser el más solidario. Se ha visto en la vida real que muchos estudiantes, que han sido calificados como sobresalientes en la universidad, no logran ser las mejores personas en la vida. Cómo identificar qué conocimiento es bueno y qué conocimiento no le es útil, ese es el reto actualmente”, expresa.
En esa línea, se mantiene la esperanza de que los jóvenes que salen de las universidades tengan más fomentada la visión humanista: “Uno da lo que recibe”, “Ama al prójimo como a ti mismo”.
Martha Cobos citó una de las frases de Santa Teresa de Ávila: “Nada te turbe, nada te espante, todo se puede”.

Generar las mejores condiciones de vida

Cuenca se caracteriza por gente dispuesta a trabajar en conjunto. La proyección académica debe buscar áreas novedosas y el desarrollo humano.

Las universidades deben responder a las nuevas dinámicas de la sociedad. Pablo Vanegas, rector de la Universidad de Cuenca, considera que se requiere que la investigación tenga un impacto social en el menor tiempo posible, para generar mejores condiciones de vida para las personas. La investigación guiada a diferentes áreas como técnicas, sociales, artes y las ciencias de la salud. El resultado debe reducir las brechas de falta de equidad social y económica que tiene el país.
“La sociedad debe reconocer que somos diversos, pero también que encuentre esos puntos que nos unen y aquello nos lleve al éxito social”, explica.
Vanegas detalla que la Universidad de Cuenca en sus comienzos planteó la filosofía de convertirse en el faro elevado que guíe el desarrollo de la sociedad. Convertirse en la guía y luz de una mejor sociedad. De esta manera surgieron algunas entidades académicas, instituciones públicas y más empresas.
La Universidad de Cuenca inició con dos facultades: Medicina y Jurisprudencia. Después respondiendo a las necesidades de la sociedad se generaron nuevas carreras y actualmente cubre todas las áreas, desde las ciencias de la salud, las ciencias técnicas, las ciencias sociales, las artes y las humanidades.
Para la entidad hay la obligación de ofertar nuevas carreras y contar con profesionales para la ciudad, el Ecuador y otros países. (I)

Por: Fabián Orellana Q.
Fotos: Patricio Saquicela
El Mercurio-Cuenca