El peronismo festeja su triunfo en Argentina de la mano de Alberto Fernández

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El peronista Alberto Fernández (c), virtual presidente electo de Argentina tras ganar en primera vuelta las elecciones, celebra ante miles de sus simpatizantes junto a su fórmula a la Vicepresidencia, la expresidenta argentina Cristina Fernández (2i), este domingo, en Buenos Aires (Argentina). Fernández convocó a "todos los argentinos" a unirse a su proyecto para enfrentar los tiempos que vienen, "que no son fáciles", en referencia a la crisis económica. El líder del Frente de Todos afirmó que se reunirá el lunes con el actual mandatario, Mauricio Macri, a quien aventajó en los comicios, para hablar de la transición política hasta el 10 de diciembre, cuando asumirá el cargo, momento hasta el que prometió "colaborar" por el bien de los argentinos. EFE/ Enrique García Medina

El peronismo argentino pasó meses cantando su eslogan “vamos a volver”, una frase profética que este domingo se materializó con el triunfo de Alberto Fernández en las presidenciales, que sumó el 48,04 por ciento de los votos y que provocó una noche de celebración en la capital, donde miles de peronistas alzaron sus manos en forma de la clásica “v” de victoria.

El festejo se centró en el barrio porteño de Chacarita, donde se encuentra el búnker del Frente de Todos, que habilitó un escenario con pantallas gigantes en los aledaños de las instalaciones a las que acudieron desde primera hora miles de ciudadanos ansiosos de celebrar un triunfo que las encuestas predijeron desde la primarias de agosto.

El ambiente fue festivo en todo momento por parte de la población peronista, sabedora de que las urnas le depararían una alegría hoy, y la gente animó la espera con cánticos de “Alberto presidente”, al ritmo de tambores y trombones, mientras alzaban sus banderas con la cara de los nuevos presidente y vicepresidenta electos -la exmandataria Cristina Fernández- y con un recuerdo especial para Nestor Kirchner, de cuya muerte se cumplen hoy nueve años, a quien homenajearon con el cántico “Nestor no se murió”.

Por si las energías decaían en algún momento, los vendedores comenzaban a poner sobre el carbón la carne para preparar el clásico asado argentino, obligatorio en cualquier celebración, en las decenas de parrillas improvisadas alrededor de la multitud que en varias ocasiones entonó la “marcha peronista”.

Cuando se conocieron los primeros resultados, que otorgaban a Fernández una victoria más ajustada de lo que vaticinaban los sondeos, el tumulto bajó un poco, con motivo del nerviosismo que se instaló en los presentes, aunque a medida que se pasó el susto inicial los tambores volvieron a sonar y la gente celebró el triunfo de un peronismo al que demandan “buenas políticas de Estado”.

“Con Fernández tenemos la esperanza de que, acompañado por Cristina Fernández también, volvamos a tener buenas políticas de Estado, ayudar a la gente que más lo necesita y no que se lleven los grupos económicos mayores lo que es nuestro, del pueblo”, detalló a Efe Vanesa Negri, vecina de Buenos Aires.

Algunos fueron muy críticos con la gestión del presidente Mauricio Macri, como fue el caso de Marcelo Palau, quien consideró que en la última legislatura “se retrocedieron doce años o más”, en los que la población perdió “trabajo y posibilidades de disfrutar”.

“Inmensa alegría después del oprobio que significaron los cuatro años de esta dictadura que tuvimos con Macri”, aseveró.

Para Matías, de 18 años, el día fue especial por dos motivos, ya que además de poder celebrar la victoria de su candidato fue la primera vez que acudió a votar.

“Es la primera vez que voto en las generales, para mi es un orgullo que se pueda ganar esta elección.(…) Él (Fernández) apunta mucho a los jóvenes y al futuro, y esta propuesta nueva la verdad que me convence mucho”, sostuvo.

El festejo se desbordó cuando Fernández salió al escenario entre vítores de “presidente” y acompañado de su compañera de fórmula, la exmandataria Cristina Fernández, quien retornó a la capital para celebrar con los suyos tras su viaje a la sureña provincia de Río Gallegos, adonde acudió a votar.

El tándem de los Fernández se dirigió a un público que los interrumpió en varias ocasiones con sus cánticos para apelar al dialogo y a la inclusión como receta para salir de la crisis que vive el país.

Cientos de personas se concentraron también en el Obelisco, lugar habitual de las celebraciones en la capital, donde la fiesta se prolongó durante varias horas en las que la marcha peronista se repitió ante los vítores de la gente y los cláxones de los coches que circulaban por la céntrica avenida 9 de julio.

La festividad peronista fue la cara opuesta a lo vivido en el búnker de Juntos por el Cambio, en el barrio de Palermo, uno de los bastiones del macrismo en la ciudad, donde la gente comenzó a resignarse a medida que los primeros datos vaticinaban el cambio de inquilino en la Casa Rosada.

La afluencia al centro oficialista fue moderada durante toda la jornada, y los presentes estaban pendientes de sus móviles, donde monitoreaban el escrutinio con cara larga.

“Me siento decepcionado, estoy muy apenado, muy amargado”, aseguró Pablo Barsognio, trabajador público en Buenos Aires.

Los votantes oficialistas tuvieron una pequeña victoria con el abultado triunfo de Horacio Rodríguez Larreta en el Gobierno de la capital y fue el único momento en el que la música se alzó y el confeti voló por los aires.

La noche será muy dispar para los seguidores y votantes de ambos bandos, quienes por unas horas olvidarán el duro momento que vive el país, aunque mañana tocará afrontar una nueva realidad pendientes de cómo los mercados internacionales reaccionan a lo expresado en las urnas. EFE