Pugo ayuda a su madre en la agricultura mientras sueña con Tokio

El atleta cuencano consiguió la medalla de oro en los Inas Global Games ‘Australia 2019’.

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Juan Pugo espera que el ofrecimiento de la Secretaría del Deporte de ingresar al Plan de Alto Rendimiento se concrete este mismo año. Fotos JMB

Juan Pugo nació en la parroquia rural San Joaquín, conocida como el “Huerto de Cuenca”, hace 25 años. Desde muy pequeño el atleta azuayo, que este fin de semana consiguió la medalla de oro en los Inas Global Games Australia 2019, en donde participaron 1.000 deportistas con discapacidad intelectual, ayudaba a su madre en trabajos de agricultura.

La vida del deportista -que gusta del cuy y las papas, y bailar con música nacional- no ha sido nada fácil. Ha tenido que sortear varios obstáculos y superar golpes de la vida, incluido el abandono de hogar de su padre cuando era niño.

Sus metas a corto plazo son claras: estudiar y graduarse como panificador para tener su cadena de panaderías, a más de clasificar a los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020 en los 1.500 metros, categoría T20 (discapacidad intelectual). Éstos y otros proyectos compartió Juan Gabriel en la siguiente entrevista:

-¿Qué sensaciones tiene después de alcanzar la medalla de oro en los Inas Global Games?

Me siento muy contento, muy orgulloso de mí; motivado más que todo para seguir entrenando y buscando nuevos objetivos. Es un honor aportar con una medalla mundial a mi país.

-¿A quién dedica esta medalla?

Por el hecho de ser mi máximo logro, dedico esta medalla a todas las personas que siempre me han apoyado, principalmente a mi mami (Angelita Mercedes Pugo), hermanos (Jessica Teresa, 28 años, expesista, y Alfredo Patricio, 21 años, exfutbolista) y entrenador (Adrián Torres).

Mi madre nos sacó adelante, a pesar que nuestro papá nos abandonó cuando éramos ‘ñutos’. Ella nos dio los estudios, es un ejemplo.

-¿En qué trabaja su mamá?

Mi mami vende plantas de hortaliza en la Feria Libre. Sembramos coles, lechugas… en Cristo del Consuelo (San Joaquín).

-¿Cómo estuvo el nivel de los competidores?

Muy difícil. Afortunadamente se pudo rematar al final para cerrar bien la carrera, pese al asedio de los rivales: un español, un francés y un brasileño, a quienes enfrenté por primera vez.

-¿Qué hace en los tiempos libres?

En este momento estoy buscando la manera de estudiar panadería o gastronomía, después de graduarme en el colegio Miguel Moreno. También estuve en el Instituto Agustín Cueva Tamariz, en donde me enseñaron a hacer pan.

-¿En el campo deportivo que tiene planificado?

La idea es clasificar a los Juegos Paralímpicos de Tokio, en los 1.500 metros. Aseguraría mi presencia ubicándome entre los seis mejores del ranking mundial, por tal razón, planificamos desde ahora las carreras en las que participaremos el próximo año hasta mayo 2020.

-¿Cuáles fueron sus inicios en el atletismo?

Antes trabajaba en la mañana y estudiaba en la noche. Lamentablemente, se cerró la nocturna y me tocó dejar el trabajo para entrenar en las mañanas. Ahí conocí a un compañero (Cristian Vásconez) y me trajo a la Federación del Azuay… Empezamos a correr como hobby en carreras convencionales y después nos gustó mucho y decidimos practicarlo profesionalmente desde 2018. (JMB) (D)

Química” con el entrenador

El atleta con discapacidad intelectual Juan Pugo posa para el lente de Diario El Mercurio junto a su entrenador, Adrián Torres (I).

Juan Pugo destaca que conoció a su entrenador, Adrián Torres, hace un año. “La relación con mi entrenador ha sido muy buena, me ha sabido comprender, nos llevamos dentro y fuera de las pistas”.

El atleta agregó que su profesor tiene “mucha paciencia”, a diferencia de otros estrategas con quienes ha trabajado.