¿Golpe de Estado?

Análisis político Marco Salamea Córdova

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Luego de la paralización que culminó con la apertura del diálogo entre el Gobierno y el Movimiento Indígena, algunos actores políticos han sostenido la idea de que lo que se habría buscado, en el marco de las protestas, es un golpe de Estado que termine con el Gobierno de Moreno.
Un análisis objetivo de los acontecimientos suscitados, empero, permitiría poner en entredicho dicha idea; pues, sin desconocer que actores políticos vinculados al correísmo habrían tenido el propósito de provocar la caída de Moreno, hay que resaltar que las protestas sociales y el paro indígena se produjeron como respuesta al paquetazo económico del Gobierno y, en este sentido, lo que fundamentalmente perseguían era la derogatoria del decreto 883 que provocó el incremento del precio de los combustibles.
Además, un golpe de Estado sólo es posible con la participación de las Fuerzas Armadas del Estado, a cuya cargo está la administración del uso de las armas y la fuerza; y, por lo que se vio durante los días de crisis las FF.AA. del Estado ecuatoriano más bien lo que hicieron es precautelar la estabilidad del régimen constituido, cumpliendo las tareas de garantizar el “estado de excepción” y el “toque de queda” que el Presidente había decretado.
En este marco la tesis del “golpe de Estado” parece ser más bien una estratagema política construida por el régimen con el objetivo de deslegitimar la protesta social, eludir su responsabilidad política de haber desatado esta protesta (por la adopción inconsulta de medidas económicas duras) y, en consecuencia, victimizarse en función de enfrentar su creciente debilidad política.
Aún más, así como el régimen de Correa construyó el relato del intento de “golpe de Estado”, luego de la insubordinación policial del 30 de septiembre; el régimen actual, que surgió del correísmo, buscaría también construir un relato similar. Y si en el caso de Correa, ese relato sirvió como pretexto para generar un proceso de persecución a ciertos opositores sociales y políticos; en el caso de Moreno, parece que también empieza a seguirse este mismo camino.
Por otro lado, conceptualmente la democracia no significa sólo que exista un Gobierno legalmente electo, sino sobre todo que ese Gobierno tenga legitimidad (aceptación del pueblo). (O)