Los portugueses dan la espalda a los políticos

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Más de la mitad de los portugueses convocados a las urnas prefirió quedarse en casa en las recientes elecciones legislativas. La abstención, un 51,4 %, un récord histórico, refleja el progresivo distanciamiento entre los ciudadanos y el sistema político.

Los resultados electorales definitivos, anunciados hoy, ratifican que la abstención ganó por goleada en los comicios del pasado día 6: un 51,4 % frente al 36,3 % que se anotó el Partido Socialista, la formación más votada, que volverá a gobernar, aunque en minoría y en solitario.

Aún sin conocer la dimensión final de la abstención, el primer ministro electo, el socialista António Costa, llamaba a la reflexión en la noche electoral sobre los motivos que llevan a millones de portugueses a dar la espalda a las urnas.

Una preocupación compartida también por el jefe de Estado, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, que la víspera de los comicios lanzó un llamamiento -que no ha tenido eco- a la participación: “Por convicción, por confianza, por rechazo, por realismo, sea cual fuere el motivo de su voto, no dejen de votar”.

Aunque lejos del 70 % de abstención registrado en las últimas europeas, en mayo, el hecho de que más de 5,5 millones de electores de un censo de 10,8 millones decidieran quedarse en casa en estas legislativas confirma una tendencia que se ha impuesto paulatinamente en las últimas tres décadas ante la pasividad de la clase política portuguesa.

Tras las elecciones de 1975 -las primeras después de la dictadura de Salazar, que contaron apenas con un 8,5 % de abstención-, la caída en la participación se instaló en los dos dígitos y ha seguido creciendo: del 20 % en la década de 1980 al 40 % de principios del siglo XXI.

Récord tras récord, los portugueses se han alejado de sus políticos para engrosar lo que algunos medios lusos denominan “el mayor partido nacional”.

Razones hay muchas, aunque, como apunta a Efe Miguel Cardina, investigador de la Universidad de Coimbra, el telón de fondo es el “descontento de la población con los políticos”.

“Las personas sienten que su voto no tiene representación en relación a la aplicación de las políticas más correctas”, afirma.

“Hay un aumento paulatino de la abstención estructural en Portugal de las personas que decidieron abandonar el sistema político, que dejaron de participar”, opina António Pinto, politólogo y profesor de la Universidad de Lisboa.

La respuesta, dice, está en factores educativos, geográficos y culturales. El efecto: “Muchos portugueses que no se identifican con los partidos, que no distinguen entre derecha e izquierda y optan por no participar”.

En esta convocatoria electoral, subrayan los expertos, se conjugó un aumento llamativo del padrón de votantes en el exterior -1,4 millones de portugueses de los que apenas un 10,8 % ha ejercido su derecho- con la incorporación de miles de “millenials”, tradicionalmente el grupo más desenganchado de la política.

Pese a que, en números objetivos, la participación de los expatriados es bajísima, en términos relativos supone un salto gigante respecto a convocatorias anteriores. Tanto que Costa y Rebelo de Sousa se han apresurado a felicitar a los electores.

Para el partido izquierdista Livre, sin embargo, todavía queda mucho por hacer para “optimizar el proceso” porque miles de portugueses no recibieron sus papeletas o sus votos quedaron anulados.

Con los resultados finales en la mano, y descontado el triunfo aplastante de la abstención, los socialistas se anotan 108 diputados -a ocho de los 116 necesarios para conseguir la mayoría absoluta-, y el conservador PSD, segunda fuerza política y líder de la oposición, se adjudica 79 -una de las peores cifras de su historia-.

Además, las elecciones dieron 19 diputados al Bloco de Esquerda, 12 al Partido Comunista, 5 a los demócrata-cristianos del CDS, 4 a los animalistas PAN y uno a los grupos que se estrenarán en el Parlamento en el próximo curso político: el ultraderechista Chega, Iniciativa Liberal y Livre.

Mientras António Costa se apresuraba esta semana a anunciar su nuevo Gabinete, que contará con 19 miembros -ocho mujeres-, las autoridades electorales terminan de clasificar documentación “incorrecta” que llegó en las papeletas del exterior: cheques, nóminas de pensiones y hasta recibos de luz.

“La democracia tiene un momento de gran celebración, que es el acto electoral”, defendía el presidente luso en su intento por movilizar el voto. Habrá que esperar hasta 2021 para saber si los portugueses se reconcilian con la política. Tendrán que elegir entonces precisamente al jefe del Estado. EFE