Las primeras conclusiones

Mario Jaramillo Paredes

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Algunas conclusiones preliminares en torno al paro.
-Los movimientos liderados, por los transportistas y luego por los indígenas, fueron hábilmente utilizados por el correísmo. Infiltraron en las manifestaciones gente preparada para generar actos de violencia y lograron crear terror – que es lo que buscaban-en la ciudadanía. Los dos movimientos trataron de deslindar responsabilidades en los actos de barbarie, pero la duda queda. Las declaraciones de Salvador Quizhpe señalando que el control de las manifestaciones no estuvo en manos del movimiento indígena, sino el correísmo, son terminantes.
-La violencia no fue espontánea. Fue producida por gente entrenada durante años para guerrilla urbana. El país nunca había visto una violencia de tal magnitud. Además de crear terror, la finalidad última fue sin lugar a dudas un golpe de estado. Era la mejor oportunidad de Correa – y posiblemente la última- para regresar.
-La más grave secuela del correísmo no es el asalto y saqueo a los fondos públicos. Es el odio y el revanchismo que sembró en la gente. Los caudillos se nutren de generar en las masas el rencor contra los demás.
-Hubo una sensación generalizada en ciudades como Quito y Cuenca de que la gente estaba desprotegida. En Quito en algunos barrios la gente empezó a armarse para repeler el vandalismo.
En el caso del Azuay es inadmisible lo que ocurrió. El Prefecto tiene derecho a protestar. Pero no tenía derecho a liderar un paro que sitió la provincia generando desabastecimiento de medicinas, alimentos y bienes de primera necesidad. (O)