Presunto exceso denuncian durante las movilizaciones

Integridad de las personas es una norma suprema. Gas lacrimógeno en abundancia, detenidos golpeados; el uso progresivo de la fuerza tiene un límite

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Presunto exceso denuncian durante las movilizaciones

Integridad de las personas es una norma suprema. Gas lacrimógeno en abundancia, detenidos golpeados; el uso progresivo de la fuerza tiene un límite

Una represión desmedida han denunciado los participantes en las marchas de protesta que durante casi dos semanas se han dado en las ciudades y carreteras del país.

Continuos y abundantes disparos de bombas de gas lacrimógeno al dispersar manifestaciones o bloqueos de vías han sido la característica en estas jornadas y se expone que manifestantes han sido golpeados al ser arrestados por los agentes del orden.

César Zeas, activista por los derechos humanos, señala que ha sido certero este hecho, mediante filmaciones y testimonios que evidencian los golpes y maltratos a los que son detenidos. Los hospitales han atendido a impactados por bombas lacrimógenas o asfixiados.

Se han dado evidentes abusos, que no se admiten ni aun bajo el Estado de Excepción, porque los agentes del orden están obligados a respetar la vida, la integridad y las dignidad de las personas, manifestó.

El Estado de Excepción y el llamado “toque de queda” restringen el ejercicio de algunos derechos. Según los decretos del presidente Moreno, están suspendidos los derechos de libertad de reunión y de libre tránsito, especialmente cerca de instituciones del Estado, pero en ningún momento se da margen a los agentes del orden para que puedan cometan abusos.

El “uso progresivo de la fuerza” está regulado y tiene sus limitaciones, explica Zeas. La posibilidad de usar la fuerza termina cuando se le ha neutralizado a la persona; una vez que está detenida, indefensa, en el piso, se suspende toda facultad para usar la fuerza contra ella.

La Ley de Responsabilidad Pública, en su artículo 33, señala que “durante los estados de excepción, el abuso del poder, por cualquier agente o funcionario del Estado, debidamente comprobado, será sancionado administrativa, civil y penalmente, y considerando los instrumentos internacionales de protección de los derechos humanos.

Las autoridades civiles, militares y policiales serán responsables de las órdenes que impartan y la obediencia a las órdenes superiores no eximirá de responsabilidad a quienes las ejecuten”.

El viernes y sábado no hubo personas detenidas durante las manifestaciones, pero sí, numerosas, los días anteriores. Daniel Carbo, abogado, dijo que al menos 19 personas fueron arrestadas el jueves y puestas a disposición de la Fiscalía para determinar si incurrieron en algún delito, una contravención o si eran inocentes.

Según Carbo, entre sus clientes tenía referencias de que presuntamente habrían sufrido abusos en su detención y lamentó que la mañana del viernes los partes policiales llegaron muy tarde.

Hasta cerca del mediodía no se tenía los partes, señala el abogado y eso causaba incertidumbre para realizar su trabajo. Expresó también que temía que sus clientes hayan sido maltratados y que hayan sido violentados sus derechos, de lo cual, de confirmarse, deberá responsabilizarse al Estado.(AVB)-(I)

Ataques a policías

También policías y militares han sido víctimas de ataques, vejámenes y humillaciones durante los días de movilizaciones. Algunos de los más notorios han sido los sufridos por policías que fueron retenidos por indígenas en Quito, tanto en la Casa de la Cultura como en el sector de Calderón, en la capital.

En otro caso, policías fueron atacados con bomba molotov (de gasolina) que encendió sus trajes de protección y debieron ser auxiliados con extintor de incendios.

Participantes en las manifestaciones han lanzado a policías y militares cohetes de pirotecnia utilizando tubos, para proyectarlos a distancia.(AVB)-(I)