Inteligencia

Catalina Sojos

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Escribimos desde el secuestro. Destrozados los corazones y con la irracionalidad cosechando el odio y la muerte. Con los ancianos y los niños pendientes de nuestras miradas, con el mestizaje a flor de piel y el convencimiento de que somos amalgama de sangre roja, negra, blanca y amarilla, con la biodiversidad de nuestro país sangrando por los ojos de los caballos y los árboles quemados. Con el sabor salado de las lágrimas y la impotencia ante la falta de autoridades (huyen a Quito, a Guayaquil, a cualquier parte) y entendemos su improvisación, la ausencia de liderazgo hacia todos los segmentos de la población. Somos pueblo porque hemos nacido aquí y aquí parimos. Somos pueblo porque hablamos el mismo idioma que nos obliga a dialogar. Y sin embargo, esta mínima caja de pandora que es el Ecuador, ha sacado toda su virulencia en la desconfianza al otro, en el miedo a su doble discurso. Sangre, caos, pánico, es el recuento de estos días. No hubo inteligencia de lado y lado. Presas del miedo las autoridades y los líderes obligaron al secuestro a la población, lanzaron a la calle sus terrores y nos demostraron, una vez más, su invalidez. Estas medidas económicas se llevan mucho más que nuestro dinero, se llevan la estabilidad psicológica y la autoestima de un pueblo multicultural y diverso. (O)